EL PODER DE LAS PALABRAS

EL PODER DE LAS PALABRAS
Es increíble el efecto que producen las cosas que decimos. La mayoría de las veces no nos damos cuenta de lo que decimos y mucho menos de las consecuencias.
Las palabras son un reflejo de nuestros pensamientos y sentimientos. Lo primero que nos ocurre es tener un pensamiento que puede ser bueno o malo, luego, si no cortamos ese pensamiento, se puede transformar en palabras y posteriormente en acciones. Por eso es importante inclusive revisar nuestros pensamientos porque allí comienza todo. Muchas veces lastimamos, ofendemos ó enredamos las cosas sólo con lo que decimos o dejamos de decir, por eso tenemos que pensar antes de hablar.
Una vez alguien dijo:
- "Dios nos dio dos oídos y una sola boca, usémosla en esa misma proporción", es decir escuchemos más y hablemos menos.
Tratemos de construir al hablar y no destruir. Cuando estés hablando con alguien, confirma si la otra persona está entendiendo exactamente lo que tú quieres decirle. Muchas veces preguntamos: ¿entendiste? y la otra persona responde: sí, pero eso no es suficiente. Preguntemos qué entendió y verifiquemos si es o no lo que queríamos decirle. De esta manera nos podemos ahorrar muchos malos entendidos.
La comunicación no es nada fácil, por lo general hablamos muy rápido y no nos tomamos el tiempo para aclarar muchas cosas. Las palabras encierran un poder que desconocemos pero que cada día se comprueba más y más, trabajan sobre nuestro cerebro constantemente enviándole información. Esta información genera en nosotros sentimientos, actitudes, pensamientos, etc. Si hablamos cosas positivas, es mayor la probabilidad de que sucedan cosas buenas, si hablamos cosas negativas, pues eso será lo que recibamos. Así que habla de tal manera que en tu alma y en la de los demás, quede la Paz.
Es increíble el efecto que producen las cosas que decimos. La mayoría de las veces no nos damos cuenta de lo que decimos y mucho menos de las consecuencias.
Las palabras son un reflejo de nuestros pensamientos y sentimientos. Lo primero que nos ocurre es tener un pensamiento que puede ser bueno o malo, luego, si no cortamos ese pensamiento, se puede transformar en palabras y posteriormente en acciones. Por eso es importante inclusive revisar nuestros pensamientos porque allí comienza todo. Muchas veces lastimamos, ofendemos ó enredamos las cosas sólo con lo que decimos o dejamos de decir, por eso tenemos que pensar antes de hablar.
Una vez alguien dijo:
- "Dios nos dio dos oídos y una sola boca, usémosla en esa misma proporción", es decir escuchemos más y hablemos menos.
Tratemos de construir al hablar y no destruir. Cuando estés hablando con alguien, confirma si la otra persona está entendiendo exactamente lo que tú quieres decirle. Muchas veces preguntamos: ¿entendiste? y la otra persona responde: sí, pero eso no es suficiente. Preguntemos qué entendió y verifiquemos si es o no lo que queríamos decirle. De esta manera nos podemos ahorrar muchos malos entendidos.
La comunicación no es nada fácil, por lo general hablamos muy rápido y no nos tomamos el tiempo para aclarar muchas cosas. Las palabras encierran un poder que desconocemos pero que cada día se comprueba más y más, trabajan sobre nuestro cerebro constantemente enviándole información. Esta información genera en nosotros sentimientos, actitudes, pensamientos, etc. Si hablamos cosas positivas, es mayor la probabilidad de que sucedan cosas buenas, si hablamos cosas negativas, pues eso será lo que recibamos. Así que habla de tal manera que en tu alma y en la de los demás, quede la Paz.















La violencia, las mentiras, el resentimiento y tantas otras cosas existen y conviven con nosotros en este mundo. Ante ello tenemos que cultivar cualidades de amor, verdad y gratitud, creando un sólido mundo interior en donde la bondad y la verdad brillen, para luego extender este mundo interior a las personas de nuestro alrededor.








¡Las palabras están vivas! ¡Bendicen o maldicen; alientan o abaten; salvan o condenan! “Si todas nuestras palabras son amables, los ecos que escucharemos también lo serán.” Cuida tus palabras ellas tienen poder. De ti depende si las usas para bien o para mal.
Autor Desconocido
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