CÓMO SOLTAR
¿Alguna vez en verdad has visto a alguien que perdió mucho peso a la fuerza? ¿Notaste lo hambrientos y lo vacíos que se veían? De seguro te deslumbraron con verse diferentes y usar ropa nueva pero, ¿alguna vez has mirado más allá de lo que ellos querían que vieras? Después de alejar el peso de más de su cuerpo - ¿dónde va el peso? Simplemente se acumula fuera del cuerpo y se posa ahí para regresar de nuevo. Así que tan pronto como hayas terminado de luchar y de huir de ti mismo, toda la energía que no te gusta entrará de nuevo. Luchar no funciona.
El método más interesante para mí es empezar a observar. ¿En realidad a qué me estoy aferrando? ¿Es realmente al humo del cigarrillo al que me estoy aferrando - o es a la sensación de algo seguro, algo confiable y conocido que siempre está ahí para mí -?
Por supuesto que no me quedo con observar para siempre. Después de un tiempo de no luchar con mis hábitos, de no juzgar, de no huir de ellos algo sucede. Tengo la oportunidad de reconectarme con lo que realmente necesito. Mira más allá de cada hábito, de todo a lo que te aferras, hay algo verdadero y honesto, que sencillamente necesitas. Y debido a que esta necesidad nunca ha sido reconocida y atendida, desesperadamente nos aferramos a toda clase de cosas, como un niño que necesita amor, y entre menos amor obtenemos, más nos aferramos a los lindos juguetes que nuestros padres nos compran. Y algún día tenemos una casa llena de juguetes y no sabemos por qué no los podemos soltar. Pero no son los juguetes lo que necesitamos, sino el amor que nunca tuvimos a lo que nos aferramos, y alejar esa necesidad aún más no resolverá el problema. Esta necesidad ha sido alejada por mucho tiempo.
La clave final para soltar es empezar a recibir. Cuando empiezas a recibir amor de tu alma te libras a ti mismo. Cuando empiezas a recibir todas estas cosas minúsculas que realmente necesitas, algo puede sanar. Sólo porque no tuvimos una niñez amorosa no quiere decir que hoy no podamos recibir esta particular clase de amor. Ni siquiera tenemos que salir y buscar nuevos padres. Ya tienes este hermoso progenitor dentro de ti. ¿Sabías que eres un hijo de Dios? Y Él te ama en verdad y sinceramente.
El momento de recibir es un momento decisivo. Recibir más tiempo para ti, más quietud, más abundancia, más amor, más suavidad, te librará. La parte de ti que se ha estado aferrando a algo allá afuera finalmente llega a recibir algo real. No creas que no puedas tener este amor, este espacio, esta experiencia, esta amorosa relación. Tú sí puedes. Simplemente no la encontrarás allá afuera, tendrás que encontrarla primero en ti mismo. Tu alma está más que deseosa de ayudarte a recibirlo. Y mientras estás ocupado recibiendo, ¿adivina qué pasa de forma natural? Sueltas las viejas energías que ya no te sirven. Es como poner a un lado las muletillas después de que tu pierna se sana. Ya no las necesitas, te libras a ti mismo. Lleva más tiempo y paciencia. Y tal vez tengas que empezar a conectarte con tu alma. Pero es la única manera de soltar y recibir algo nuevo al mismo tiempo.
Lea Hamann