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CARLOS MARIO GALLO MARTÍNEZ

LA OMNIPRESENCIA DE DIOS - Salmo 139 (138)

LA OMNIPRESENCIA DE DIOS   -  Salmo 139 (138)



Salmo 139 (138)



LA OMNIPRESENCIA DE DIOS

 Del maestro de coro. De David. Salmo.
  

Reconocimiento de la insondable sabiduría de Dios

Señor, tú me sondeas y me conoces,
tú sabes si me siento o me levanto; 
de lejos percibes lo que pienso, 
 te das cuenta si camino o si descanso, 
 y todos mis pasos te son familiares. 
 Antes que la palabra esté en mi lengua, 

tú, Señor, la conoces plenamente; 
 me rodeas por detrás y por delante 
y tienes puesta tu mano sobre mí; 
 una ciencia tan admirable me sobrepasa: 
es tan alta que no puedo alcanzarla. 
  ¿A dónde iré para estar lejos de tu espíritu? 
¿A dónde huiré de tu presencia? 
 Si subo al cielo, allí estás tú; 
si me tiendo en el Abismo, estás presente. 
Si tomara las alas de la aurora 
y fuera a habitar en los confines del mar, 
 también allí me llevaría tu mano 
y me sostendría tu derecha. 
  Si dijera: "¡Que me cubran las tinieblas 
y la luz sea como la noche a mi alrededor!", 
 las tinieblas no serían oscuras para ti 
y la noche sería clara como el día. 
 Tú creaste mis entrañas, 
me plasmaste en el seno de mi madre: 
 te doy gracias porque fui formado 
de manera tan admirable. 
¡Qué maravillosas son tus obras! 
Tú conocías hasta el fondo de mi alma 
 y nada de mi ser se te ocultaba, 
cuando yo era formado en lo secreto, 
cuando era tejido en lo profundo de la tierra. 
  Tus ojos ya veían mis acciones, 
todas ellas estaban en tu Libro; n style="font-size: large;">
mis días estaban escritos y señalados, 
antes que uno solo de ellos existiera. 
  ¡Qué difíciles son para mí tus designios! 
¡Y qué inmenso, Dios mío, es el conjunto de ellos! 
  Si me pongo a contarlos, son más que la arena;
  
y si terminara de hacerlo, 
aún entonces seguiría a tu lado. 

Profesión de inocencia frente a los malvados

 ¡Ojalá, Dios mío, hicieras morir a los malvados
  
y se apartaran de mí los hombres sanguinarios, 
 esos que hablan de ti con perfidia 
y en vano se rebelan contra ti! 
  ¿Acaso yo no odio a los que te odian
  
y aborrezco a los que te desprecian? 
 Yo los detesto implacablemente,
  
y son para mí verdaderos enemigos. 
 Sondéame, Dios mío, y penetra mi interior;
  
examíname y conoce lo que pienso; 
 observa si estoy en un camino falso 
y llévame por el camino eterno. 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

VUELVE A EMPEZAR

VUELVE  A EMPEZAR

 

VUELVE  A EMPEZAR

 

AUNQUE SIENTAS EL CANSANCIO,

AUNQUE EL TRIUNFO TE ABANDONE,

AUNQUE UN ERROR  TE LASTIME,

AUNQUE UNA TRAICION DE  HIERA,

AUNQUE UNA ILUSIÓN SE  APAGUE,

AUNQUE EL DOLOR QUEME  TUS OJOS,

AUNQUE IGNOREN TUS ESFUERZOS,

AUNQUE LA INCOMPRENSIÓN CORTE  TU SONRISA,

AUNQUE TODO PAREZCA NADA…

 

¡¡VUELVE A  EMPEZAR!!

 

Al amparo del Altísimo, a la sombra del Poderoso - SALMO 91 (90)

Al amparo del Altísimo, a la sombra del Poderoso  -  SALMO 91 (90)

Al amparo del Altísimo, a la sombra del Poderoso
La protección divina en medio de los peligros
Tú que vives al amparo del Altísimo
 
y resides a la sombra del Todopoderoso,
 
di al Señor: "Mi refugio y mi baluarte,
 
mi Dios, en quien confío".
 
Él te librará de la red del cazador
 
y de la peste perniciosa;
 
te cubrirá con sus plumas,
 
y hallarás un refugio bajo sus alas.
 
No temerás los terrores de la noche,
 
ni la flecha que vuela de día,
 
ni la peste que acecha en las tinieblas,
 
ni la plaga que devasta a pleno sol.
 
Aunque caigan mil a tu izquierda
 
y diez mil a tu derecha,
 
tú no serás alcanzado:
 
su brazo es escudo y coraza.
 
Con sólo dirigir una mirada,
 
verás el castigo de los malos,
 
porque hiciste del Señor tu refugio
 
y pusiste como defensa al Altísimo.
 
No te alcanzará ningún mal,
 
ninguna plaga se acercará a tu carpa,
 
porque él te encomendó a sus ángeles 
para que te cuiden en todos tus caminos.
Ellos te llevarán en sus manos
 
para que no tropieces contra ninguna piedra;
 
caminarás sobre leones y víboras,
 
pisotearás cachorros de león y serpientes.
 

Oráculo del Señor
"Él se entregó a mí, 
por eso, yo lo libraré;
 
lo protegeré, porque conoce mi Nombre;
 
me invocará, y yo le responderé.
 
Estaré con él en el peligro,
 
lo defenderé y lo glorificaré;
 
le haré gozar de una larga vida
 
y le haré ver mi salvación".

DESIDERATA

DESIDERATA

Escucha entonces la sabiduría del sabio:

“Camina plácidamente entre el ruido y las prisas,

y recuerda que la paz puede encontrarse en el silencio.

Mantén buenas relaciones con todos en tanto te sea posible, pero sin transigir.

Di tu verdad tranquila y claramente;

Y escucha a los demás,

incluso al torpe y al ignorante.

Ellos también tienen su historia.

Evita las personas ruidosas y agresivas,

pues son vejaciones para el espíritu.

Si te comparas con los demás,

puedes volverte vanidoso y amargado

porque siempre habrá personas más grandes o más pequeñas que tú.

Disfruta de tus logros, así como de tus planes.

Interésate en tu propia carrera,

por muy humilde que sea;

es un verdadero tesoro en las cambiantes visicitudes del tiempo.

Sé cauto en tus negocios,

porque el mundo está lleno de engaños.

Pero no por esto te ciegues a la virtud que puedas encontrar;

mucha gente lucha por altos ideales

y en todas partes la vida está llena de heroísmo.

Sé tu mismo.

Especialmente no finjas afectos.

Tampoco seas cínico respecto al amor,

porque frente a toda aridez y desencanto,

el amor es tan perenne como la hierba.

Acepta con cariño el consejo de los años,

renunciando con elegancia a las cosas de juventud.

Nutre la fuerza de tu espíritu para que te proteja en la inesperada desgracia,

pero no te angusties con fantasías.

Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.

Más allá de una sana disciplina,

sé amable contigo mismo.

Eres una criatura del universo,

al igual que los árboles y las estrellas;

tienes derecho a estar aquí.

Y, te resulte o no evidente,

sin duda el universo se desenvuelve como debe.

Por lo tanto, mantente en paz con Dios,

de cualquier modo que Le concibas,

y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones,

mantente en paz con tu alma

en la ruidosa confusión de la vida.

Aún con todas sus farsas, cargas y sueños rotos,

éste sigue siendo un hermoso mundo.

Ten cuidado y esfuérzate en ser feliz”.

 

Caminaré en presencia del Señor - SALMO 116 (114-115)

Caminaré en presencia del Señor  -  SALMO 116 (114-115)

SALMO 116 (114-115)

Caminaré en presencia del Señor

Evocación de los beneficios recibidos
Amo al Señor, porque él escucha 
el clamor de mi súplica,
 
porque inclina su oído hacia mí,
cuando yo lo invoco.
 
Los lazos de la muerte me envolvieron,
me alcanzaron las redes del Abismo,
caí en la angustia y la tristeza;
 
entonces invoqué al Señor:
"¡Por favor, sálvame la vida!"
El Señor es justo y bondadoso,
nuestro Dios es compasivo;
 
el Señor protege a los sencillos:
yo estaba en la miseria y me salvó.
 
Alma mía, recobra la calma,
porque el Señor ha sido bueno contigo.
 
Él libró mi vida de la muerte,
mis ojos de las lágrimas y mis pies de la caída.
 
 Yo caminaré en la presencia del Señor, 
en la tierra de los vivientes.
 

Gozosa expresión de gratitud
Tenía confianza, incluso cuando dije: 
"¡Qué grande es mi desgracia!"
 Yo, que en mi turbación llegué a decir: 
"¡Los hombres son todos mentirosos!"
¿Con qué pagaré al Señor
 
todo el bien que me hizo?
 
Alzaré la copa de la salvación
 
e invocaré el nombre del Señor.
 
Cumpliré mis votos al Señor,
en presencia de todo su pueblo.
 
¡Qué penosa es para el Señor
 
la muerte de sus amigos!
 
Yo, Señor, soy tu servidor,
tu servidor, lo mismo que mi madre:
por eso rompiste mis cadenas.
 
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
 
e invocaré el nombre del Señor.
 
Cumpliré mis votos al Señor,
 
en presencia de todo su pueblo,
 
en los atrios de la Casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén.
 
¡Aleluya!

 

50 Frases típicas de la mamá Colombiana

50 Frases típicas de la mamá Colombiana

 



50 Frases típicas de la mamá Colombiana

1. Un día de estos se levantan y no me van a encontrar, y a ver qué hacen...

2. Como aquí tienen a la ’sirrrrvienta’ que les hace todo.

3. Todo lo que me he sacrificado por ustedes y miren cómo le pagan a uno.

4. ¿Ese es el ejemplo que les está dando a sus hermanos?

5. ¿Usted sí reza y se persigna antes de dormirse?-todos

6. Uno les contesta el teléfono y ni siquiera dicen buenos días o por favor.

7. Cuántos niños no estarán deseando ese plato de comida y usted rechazándolo.

8. Para que hagan las cosas bien hay que estar detrás de ellas.

9. Yo no sé por qué esta juventud de ahora se mantiene muerta de pereza.

10. Usted no se manda solo, cuando trabaje y se mantenga, hablamos.

11. Mientras usted viva en esta casa, se hace lo que yo diga.

12. ¡Ustedes me van a volver loca!

13. Pero si se acaban de ver, no entiendo por qué siguen hablando por teléfono.

14. Esa amistad no me gusta (o no le conviene).

15. Yo ya les enseñé lo bueno y lo malo, ustedes verán.

16. Es mejor que vaya comido,porque uno no sabe con qué le van a salir.

17. Para que le hagan un favor a uno hay que arrodillarse, en cambio
viene cualquiera de la calle y salen corriendo.

18. No se le olvide que primero fue mamá que novio/a.
(NO JODA.....TIPICA! jajajaja Esa no Falta!!!)

19. Me hace el favor y le dice a su amigo que se baje y timbre, que
esto no es ’drive-in’ para estar pitando.

20. Usted qué cree ¿que esto es un hotel?

21. No me conteste ni me levante la voz porque le reviento ese mascadero.

22. Para qué me preguntan si van a hacer lo contrario.

23. Mijo, ¿usted sí está comiendo bien?

24. Es que es igualito a su papá.

25. No les habremos dado lujo ni riqueza, pero les dejamos estudio.

26. En la calle son solo risas y en la casa todo les molesta.

27. Cuando tengan hijos se van a acordar de mí.

28. Vaya pregúntele primero a su papá, a ver él qué dice.

29. ¡Con usted todo es una lucha!

30. Estas no son horas de llamar a una casa decente.

31. Me puedo estar muriendo y ustedes no le pasan a uno ni un vaso de agua.

32. El teléfono no es para hacer visitas.

33. Ese cuarto suyo parece un chiquero, no tiene arrimadero

34. Qué van a hacer el día que me muera, quién les va a hacer todo...

35. ¡Es que esas mujeres de ahora no saben hacer nada!

36. Eso era que no le convenía. Lo que es de uno, es de uno

37.¿Amigos?, amigos lo que tenga en el bolsillo.

38. ¡Ah! Usted verá, para qué no me hizo caso

39. El día que me convierta en un estorbo y en una carga para ustedes
van y me tiran a un ancianato.

40. Creen que porque ya dan algo en la casa pueden tratarlo mal a uno.

43. Hasta la una, ni un minuto más.

44. ¡No> hay poder humano!

45. ¿A qué hora va a llegar?

46. Por qué no me contesta el celular.

47. Cuándo será que tienen tiempo para mí

48. ¿Eso es lo que le enseñan en el colegio?

49.Se lo dije....

50. Porque yo soy su mamá ¡y punto!

 

INFERTILIDAD BOYACENSE...

INFERTILIDAD  BOYACENSE...

Fíjese sumerce que juimos al dotor y le dije mire dotor: es que tenemos
 un problema: mi mujer y yo queremos tener condescendencia y no podemos,
 pero no sabemos si es porque yo soy omnipotente o mi mujer es histérica.

 Desdiantes juimos a otro dotor y nos dijo que mi mujer tenia la vajilla
 rota y la emperatriz subida, y como además la operaron de la basílica, 
no  sabemos si eso tiene algo que ver. <br />
A mi desdiace años me operaron de la
 protesta y a lo mejor eso me dejo escuelas en el cuerpo. 

Nos dijeron que jueramos con otro dotor, pero en la capital, que dizque era muy güeno. 
Con dicirle que en la consulta tenia dos teles conetaos a una antena  paranoica.
 En esa consulta, a mi mujer le hicieron una coreografía y el dotor nos  dijo
 que no veía nada raro y nos recomendó que hiciéramos el cojito a diario.


Entonces 15 días ella y 15 días yo estuvimos haciendo el cojito, pero  nada,
ahora estamos rengos de caminar cojito.
 Nos juimos a otro dotor que nos dijo que hiciéramos vida marítima mas seguido.
Y nos juimos pualla pa'  la costa y en todas las playas hicimos vida
marítima, pero nada.


Además, a lo mejor eso ha injluido.
 Mas bien yo lo que creo es que mi mujer es frigorífica, porque nunca llega
 al orégano, pero ella dice quesque lo que yo tengo es un problema de
 especulación atroz.

 

PARA LOS DE MÁS DE 40 AÑOS...

PARA LOS DE MÁS DE 40 AÑOS...

(Eduardo Galeano)  Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco. No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los críos. Los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales). ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores.
 Y nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad.
 ¡Nooo!
Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por donde se entra. Lo más 
probable es que lo de ahora está bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
 ¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!
Es que vengo de un tiempo en que las cosas se compraban para toda la vida.
 ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas y escupideras de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.
 ¡Nos están fastidiando!¡ ¡Yo los descubrí. Lo hacen adrede!!
 Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo.
 Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.
¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike?
 ¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa?
 ¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
 ¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y mientras tanto producimos más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!!¡ ¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de........... años! Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los c.
 No existía el plástico ni el nylon. La goma solo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan. Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De por ahí vengo yo. Y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el "guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo" pasarse al "compre y tire que ya se viene el modelo nuevo".
 Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo.
 ¡¡¡Toooodo!!!


Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo. Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita.
 ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo? ¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con que se consiguieron?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos... ¡¡Como guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! 
¡Guardábamos las chapitasde los refrescos! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela.
 ¡Tooodo guardábamos!
Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus. Y las cosas que nunca usaríamos.
Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón. Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar.
Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, 
capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón. Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor. Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables.
Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave.
Y las pilas!
 Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.
Las cosas no eran desechables. Eran guardables.
 ¡¡Los diarios!!  Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver!!. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne! Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos.
Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con que intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 
"este es un 4 de bastos"
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden "matarlos" apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada.
Ni a Walt Disney. Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: "Cómase el helado y después tire la copita", nosotros dijimos que sí, pero, ¡ minga que la íbamos a tirar!    
Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos.
Ah ¡ No lo voy a hacer! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable. Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.
Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero.
No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.
No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina, no voy a decir que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente,  entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.
Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la bruja me gane de mano y sea yo el entregado. Hasta aquí 
Eduardo Galeano