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CARLOS MARIO GALLO MARTÍNEZ

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE LAS RELACIONES HUMANAS

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE LAS RELACIONES HUMANAS

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE LAS RELACIONES HUMANAS
 
    Habla. no hay nada más agradable y alentador que una palabra, un saludo cordial, e interés genuino, especialmente hoy en día que tanta falta hacen los gestos amables.
    Sonríe, recuerda que para mover la cabeza ponemos en acción 72 músculos, y que para sonreír nos basta con movilizar 14.
    Llama a las personas por su nombre.  El sonido más hermoso es oír el propio nombre.
    Sé amistoso y gentil.  Si quieres tener amigos, sé amigo.
    Sé cordial. Habla y actúa con sinceridad, haz las cosas con gusto.
    Interésate sinceramente.  Recuerda que algo sabes, pero no sabes todo lo que otros saben.
    Sé generoso al elogiar y cauteloso al criticar.  Los líderes elogian, saben animar, dar confianza y elevar la autoestima.
    Aprende a captar los sentimientos.  Hay tres ángulos en toda controversia: el tuyo, el del otro y el del que sólo ve lo suyo con demasiadas certezas.
    Presta atención a la opinión de los otros.  Tres son las actitudes de un auténtico líder: oír, aprender y saber elogiar.
    Aporta tus capacidades.  Lo que realmente vale en nuestras vidas es aquello que hacemos por los demás.
 
Autor Desconocido 

 

VENDRÁ LA PAZ

VENDRÁ LA PAZ

VENDRÁ LA PAZ


Si tú crees que una sonrisa es más fuerte que un arma,
Si tú crees que lo que une a los hombres es más fuerte que lo que los separa,
Si tú crees en el poder de una mano extendida,
Si tú crees que ser diferente es una riqueza y no un peligro,
Entonces vendrá la paz.


Si tú sabes mirar al otro con un poquito de amor,
Si tú sabes preferir la esperanza a la sospecha,
Si tú estás persuadido que te corresponde tomar la iniciativa antes que al otro,
Si todavía la mirada de un niño llega a desarmar tu corazón,
Entonces vendrá la paz.

Si tú puedes alegrarte del gozo de tu vecino,
Si la injusticia que golpea a los otros te indigna tanto como la que tú sufres,
Si para ti el extranjero es un hermano,
Si tú sabes dar gratuitamente un poco de tu tiempo por amor,
Entonces vendrá la paz.

Si tú sabes aceptar que el otro te preste su ayuda,
Si tú compartes tu pan y sabes dar con él un pedazo de tu corazón,
Si tú crees que el perdón consigue más que la venganza,
Si tú sabes cantar la felicidad de otro y bailar su alegría,
Entonces vendrá la paz.

Si tú puedes escuchar al desdichado que te hace perder tu tiempo y entretenerlo con una sonrisa,
Si tú sabes aceptar la crítica y hacer que te sea provechosa sin rechazarla ni defenderte,
Si tú sabes acoger y aceptar un punto de vista diferente al tuyo,
Si tú rehúsas darte golpes por tus culpas en el pecho de otros,
Entonces vendrá la paz.

Si para ti, el otro es ante todo un hermano,
Si para ti la cólera es una debilidad, no una manifestación de fuerza,
Si tú prefieres ser herido antes de hacer daño a alguien,
Si tú no te sientes tan importante que "después de ti el diluvio",
Entonces vendrá la paz.

Si tú alcanzas y te colocas al lado del pobre y del oprimido sin creerte un héroe,
Si tú crees que el amor es la única fuerza de disuasión,
Si tú crees que la paz es posible,
Entonces vendrá la paz.
 
Autor Desconocido 

 

HAY MUJERES

HAY MUJERES

HAY MUJERES
 
    Hay mujeres que arrastran maletas cargadas de lluvia,
    Hay mujeres que nunca reciben postales de amor,
    Hay mujeres que sueñan con trenes llenos de soldados,
    Hay mujeres que dicen que sí cuando dicen que no.
  
    Hay mujeres que bailan desnudas en cárceles de oro,
    Hay mujeres que buscan deseo y encuentran piedad,
    Hay mujeres atadas de manos y pies al olvido,
    Hay mujeres que huyen perseguidas por su soledad,

 
    Hay mujeres veneno, mujeres imán,
    Hay mujeres de fuego y helado metal,
    Hay mujeres consuelo, hay mujeres consuelo,
    Hay mujeres consuelo, mujeres fatal.
 
    Hay mujeres que tocan y curan, que besan y matan,
    Hay mujeres que ni cuando mienten dicen la verdad,
    Hay mujeres que exploran secretas estancias del alma,
    Hay mujeres que empiezan la guerra firmando la paz.

    Hay mujeres envueltas en pieles sin cuerpo debajo,
    Hay mujeres en cuyas caderas no se pone el sol,
    Hay mujeres que van al amor como van al trabajo,
    Hay mujeres capaces de hacerme perder la razón.

 

 
Joaquín Sabina  

 

DESPUÉS DE UN TIEMPO

DESPUÉS DE UN TIEMPO

 

 DESPUÉS DE UN TIEMPO
 
    Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar el alma.
    Y uno aprende que el amor no significa acostarse, y una compañía no significa seguridad.
 
Y uno empieza a aprender:
 
    Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos.
    Que uno realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale.
    Y después de un tiempo; uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar que alguien te traiga flores.
 
Y con el tiempo, uno empieza a aprender;
 
    Que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro, significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.
    Que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.
    Que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verle.
    Que los verdaderos amigos son contados, y que quien no lucha por ellos, tarde o temprano se verá rodeado de amistades falsas.
    Que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.
    Que si has herido a un amigo de forma dura, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.
    Que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.
    Que cada experiencia vivida con cada persona, es única e irrepetible.
    Que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios.
    Que debes construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado incierto para hacer planes.
    Que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen, ocasionará que al final no sean como esperabas.
    Que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.
    Que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.
    Que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, que quieres ser amigo ante una tumba; ya no tiene sentido.
 
Y uno aprende, y con cada día uno vuelve a aprender, pero desafortunadamente: solo con el tiempo.  Ten en cuenta siempre vivir el aquí y el ahora.
 
Autor Desconocido  

 

A PESAR DE LAS ESPINAS

A PESAR DE LAS ESPINAS


A pesar de las espinas:

    Aprendí a mirar las estrellas, alumbrando los sueños con ellas, a mirar los colores del viento y a sentir el sabor del silencio.
    Aprendí a encender ilusiones y a escuchar hablar a los corazones, con palabras calladas, con matices de mil sensaciones.

¿Que cómo aprendí a vivir y cuándo aprendí a querer?  ¿Que cómo aprendí a sufrir?  ¿Cuándo?, ¿Cómo?, no lo sé.

    Cuando un día, el dolor tomó mi mano, conocí de frente la tristeza, la pena y el llanto se marcharon al sentir el amor y su grandeza.
    La soledad, querida compañera, la que con tanto miedo rechazaba, me mostró la paz y la armonía de los momentos que con ella estaba.
    Comprendí el sentido de la vida viviendo el amor y la desdicha, sintiendo la alegría y la tristeza, conociendo lo breve de la vida.
    Aprendí el valor de la paciencia, a calmar los vientos de mi ira, a llenar con mares de esperanza las zonas más oscuras de mi vida.

    Es así, que aprendí a vivir. Por todo ello…. ¡Aprende a vivir sin espinas!  ¡No empieces el día de hoy, con la espina de ayer!
    El día de ayer, todos los días y años anteriores han pasado ya, están enterrados en el tiempo, y ya no puedes cambiar nada en ellos.

¿Te han quedado espinas?

 
    ¡No las traigas arrastrando! libérate de ese equipaje; porque seguirás pinchándote cada día hasta no dejarte vivir.
    Hay heridas de espinas que puedes curar si sabes perdonar de veras.  Pero hay heridas de espinas que no podrás curar con todo el amor de este mundo.
    ¡Pues olvídate de que existen!  ¡Quita el cristal de aumento, que pones encima de tus desdichas!
    Muévete, grita, llora, respira profundo y trata de ser feliz. 
    De cada espina que hemos tenido a lo largo de nuestras vidas, hemos podido conservar la capacidad de tener experiencia, y luego más adelante poder tomar las mejores decisiones.

Autor Desconocido 

 

 

SABIOS CONSEJOS

SABIOS CONSEJOS

 

    Fija tu atención en ti mismo, sé consciente en cada instante de lo que piensas, sientes, deseas y haces.
    Termina siempre lo que comenzaste.
    Haz lo que estás haciendo lo mejor posible.
    No te encadenes a nada que a la larga te destruya.
    Desarrolla tu generosidad sin testigos.
    Trata a cada persona como si fuera un pariente cercano.
    Ordena lo que has desordenado.
    Aprende a recibir, agradece cada don.
    Cesa de autodefinirte.
    No mientas ni robes, si lo haces te mientes y te robas a ti mismo.
    Ayuda a tu prójimo sin hacerlo dependiente.
    No desees ser imitado.
    Haz planes de trabajo y cúmplelos.
    No ocupes demasiado espacio.
    No hagas ruidos ni gestos innecesarios.
    Si no la tienes, imita la fe.
    No te dejes impresionar por personalidades fuertes.
    No te apropies de nada ni de nadie.
    Reparte equitativamente.
    No seduzcas.
    Come y duerme lo estrictamente necesario.
    No hables de tus problemas personales.
    No emitas juicios ni críticas cuando desconozcas la mayor parte de los hechos.
    No establezcas amistades inútiles.
    No sigas modas.
    No te vendas.
    Respeta los contratos que has firmado.
    Sé puntual.
    No envidies los bienes o los éxitos del prójimo.
    Habla sólo lo necesario.
    No pienses en los beneficios que te va a procurar tu obra.
    Nunca amenaces.
    Realiza tus promesas.
    En una discusión ponte en el lugar del otro.
    Admite que alguien te supere.
    No elimines, sino transforma.
    Vence tus miedos, cada uno de ellos es un deseo que se camufla.
    Ayuda al otro a ayudarse a sí mismo.
    Vence tus antipatías y acércate a las personas que deseas rechazar.
    No actúes por reacción a lo que digan bueno o malo de ti.
    Transforma tu orgullo en dignidad.
    Transforma tu cólera en creatividad.
    Transforma tu avaricia en respeto por la belleza.
    Transforma tu envidia en admiración por los valores del otro.
    Transforma tu odio en caridad.
    No te alabes ni te insultes.
    Trata lo que no te pertenece como si te perteneciera.
    No te quejes.
    Desarrolla tu imaginación.
    No des órdenes sólo por el placer de ser obedecido.
    Paga los servicios que te dan.
    No hagas propaganda de tus obras o ideas.
    No trates de despertar en los otros emociones hacia ti como piedad, admiración, simpatía, complicidad.
    No trates de distinguirte por tu apariencia.
    Nunca contradigas, sólo calla.
    No contraigas deudas, adquiere y paga en seguida.
    Si ofendes a alguien, pídele perdón.
    Si lo has ofendido públicamente, excúsate en público.
    Si te das cuenta de que has dicho algo erróneo, no insistas por orgullo en ese error y desiste de inmediato de tus propósitos.
    No defiendas tus ideas antiguas sólo por el hecho de que fuiste tú quien las enunció.
    No conserves objetos inútiles.
    No te adornes con ideas ajenas.
    No te fotografíes junto a personajes famosos.
    No rindas cuentas a nadie, sé tu propio juez.
    Nunca te definas por lo que posees.
    Nunca hables de ti sin concederte la posibilidad de cambiar.
    Acepta que nada es tuyo.
    Cuando te pregunten tu opinión sobre algo o alguien, di sólo sus cualidades.
    Cuando te enfermes, en lugar de odiar ese mal considéralo tu maestro.
    No mires con disimulo, mira fijamente.
    No olvides a tus muertos, pero dales un sitio limitado que les impida invadir toda tu vida.
    En el lugar en que habites consagra siempre un sitio a lo sagrado.
    Cuando realices un servicio no resaltes tus esfuerzos.
    Si decides trabajar para los otros, hazlo con placer.
    Si dudas entre hacer y no hacer, arriésgate y haz.
    No trates de ser todo para tu pareja; admite que busque en otros lo que tú no puedes darle.
    Cuando alguien tenga su público, no acudas para contradecirlo y robarle la audiencia.
    Vive de un dinero ganado por ti mismo.
    No te jactes de aventuras amorosas.
    No te vanaglories de tus debilidades.
    Nunca visites a alguien sólo por llenar tu tiempo.
    Obtén para repartir.
 
G. I. Gurdjieff 

 

LA MUJER

LA MUJER

LA MUJER
 
    La mujer quiere una mirada profunda y también una caricia. Ella no quiere compañía pasajera, quiere presencia.
    La mujer quiere, lo que es más sencillo de otorgar: afecto, dulzura y amor.
    La mujer no busca una mano, busca tacto.  No busca momentos efímeros, espera acontecimientos duraderos. 
    La mujer no busca tu risa, espera tu alegría. Ofrece lo que siempre has podido dar. 
    La mujer no desea un cuerpo, desea un abrazo. No desea halagos, desea palabras.
    La mujer no desea unos labios, desea un beso. No desea ser persona, desea ser mujer.
    La mujer no espera tu tiempo, espera tiempo contigo.
    La mujer no espera pasión, espera romance. No espera sexo, espera amor.
    La mujer no espera belleza, espera que la hagan sentir bella.
    La mujer es mujer, no la trates como a un hombre.
    La mujer es mujer, no es física, es sentimental.
    La mujer no es cuerpo, es corazón.
    La mujer no eres tú, no la trates como esperas que te traten.
    La mujer no es para poseerla, es para admirarla.
    La mujer no es para convencerla, es para conquistarla.
    La mujer no es para conocerla superficialmente, es para entenderla en profundidad. No es siempre lo que tú crees: ella es mucho más.
    La mujer no es un rostro, es un todo.
    La mujer no es difícil, es misteriosa.
    La mujer no es tacto, es caricia. Ella no es la espina, es la rosa.  Eso quiere, eso busca, eso desea, eso espera.
  
 ¿Puedes dárselo? Si piensas que sí te has ganado el calificativo de hombre.  Si piensas que no, trata por lo menos de no hacerla sufrir y de no dejar pasar el momento para poder comprenderla.  Recuerda que ella es eso... simplemente una mujer.  Respétala, ámala, quiérela, pero jamás la ofendas.

 
Autor Desconocido 

 

QUIERO

QUIERO

QUIERO
 
    Quiero que me oigas, sin juzgarme.
    Quiero que opines, sin aconsejarme.
    Quiero que confíes en mi, sin exigirme.
    Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mí.
    Quiero que me cuides, sin anularme.
    Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mí.
    Quiero que me abraces, sin asfixiarme.
    Quiero que me animes, sin empujarme.
    Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mí.
    Quiero que me protejas, sin mentiras.
    Quiero que te acerques, sin invadirme.
    Quiero que conozcas las cosas que más te disgusten de mí, que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
    Quiero que sepas, que hoy puedes contar conmigo: sin condiciones.
 
Jorge Bucay