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CARLOS MARIO GALLO MARTÍNEZ

¿QUÉ ES RIQUEZA?

¿QUÉ ES RIQUEZA?

¿QUÉ ES RIQUEZA?

A dos grupos de personas se les hizo la siguiente pregunta: ¿Qué es riqueza?

El primer grupo contestó de la siguiente manera:

    Arquitecto: Tener proyectos que me permitan ganar mucho dinero.
    Ingeniero: Desarrollar sistemas que sean útiles y muy bien pagados.
    Abogado: Tener muchos casos que dejen buenas ganancias y tener un BMW.
    Médico: Tener muchos pacientes y poder comprar una casa grande y bonita.
    Gerente: Tener la empresa en niveles de ganancia altos y crecientes.
    Atleta: Ganar fama y reconocimiento mundial, para estar bien pagado.
 
El segundo grupo contestó lo siguiente:
 
    Preso de por vida: Caminar libre por las calles.
    Ciego: Ver la luz del sol y a la gente que quiero.
    Sordo: Escuchar el sonido del viento y cuando me hablan.
    Mudo: Poder decir a las personas cuánto las amo.
    Inválido: Correr en una mañana soleada.
    Persona con una enfermedad terminal: Poder vivir un día más.
    Huérfano: Poder tener a mi mamá, mi papá, mis hermanos, y mi familia.
 
"No midas tu riqueza por el dinero que tienes, mide tu riqueza por aquellas cosas que no cambiarías por dinero".
 
Autor Desconocido

LOS LLAMADOS PROBLEMAS

LOS LLAMADOS PROBLEMAS

LOS LLAMADOS PROBLEMAS

En cada etapa de nuestra vida podemos vivir los problemas dramáticamente:
 
    Un problema a los 5 años puede ser que mamá no te compre un chicle.
    Un problema a los 9 años puede ser que se te pincha la pelota.
    Un problema a los 15 años puede ser suspender un examen.
    Un problema a los 20 años puede ser que al muchacho que te guste, no le gustes tú.
    Un problema a los 30 años puede ser la gripe de tu bebé.
    Un problema a los 40 años puede ser quedarte sin trabajo.
    Un problema a los 60 años puede ser tener a los hijos lejos.
    Un problema a los 80 años puede ser una enfermedad.
 
Sin embargo ¿qué tamaño tienen esos problemas si los miras a la distancia? Algunos casi desaparecen...
 
    ¿Hacía falta preocuparse tanto?
    ¿Hacía falta quedarse sin dormir?
    ¿Hacía falta hacerlos tan importantes?
    ¿Cómo hubiera sido un comportamiento más efectivo?
 
La preocupación no vacía el mañana de problemas. Vacía el hoy de su fuerza. Observa con cuidado los grandes problemas, pues disfrazan las grandes oportunidades. La palabra problema no solo tiene una connotación negativa, sino que hace referencia a algo que ocurre y está afuera de nosotros. Pareciera que no tenemos nada que ver con ellos. Simplemente suceden. Sin embargo otra idea podría ser verlos desde nuestra posición de responsabilidad:
 
    ¿qué hice yo para que se pinche la pelota?
    ¿qué hice yo para suspender el examen?
    ¿qué puedo hacer yo para atraer al muchacho? o
    ¿para qué interpreto que eso es malo?
 
Cuando volvemos la mirada hacia el observador que somos podemos ver que el "problema" deja de vivir afuera para pasar a existir en nuestra interpretación.  Ver lo que te sucede como un problema es sólo ver una parte de lo que te pasa. La otra parte sería poder ver la posibilidad que se te revela, y el desafío de encontrar el aprendizaje en esta oportunidad.

Cambiando nuestra mirada se abren para nosotros posibilidades que antes no existían.  Cambiar la interpretación por otra que nos sirva. Observar de qué manera podemos hacernos cargo de lo que ocurrió. Considerar qué vamos a hacer en el futuro con eso.  Algunas veces ocurren hechos que no pueden ser reinterpretados, los observamos como negativos ¿pero cuánto tiempo nos vamos a quedar en esa emocionalidad? o ¿qué vamos a hacer a partir de eso? Es una elección que nos pertenece y nos da poder.  La felicidad no es la ausencia de problemas, sino la habilidad de salir adelante con ellos. 
 
Podemos ver alguna relación entre la forma de interpretar los problemas y la manera de lograr objetivos:
 
    El perdedor se siente parte del problema, el ganador siente que es parte de la solución.
    El perdedor ve un problema en cada solución, el ganador ve una solución en cada problema.
 
La vieja formulación de los problemas suele dejar un solo curso de acción que es el de resolverlo, mientras que la nueva postura se inclina más por reformularlos que por resolverlos. Si cambiamos la interpretación que lo constituye podemos estar frente a una oportunidad.  Sostenemos que muchos de los "problemas" que vivimos a diario se disuelven como tales o se convierten en oportunidad de aprendizaje si variamos el juicio y la interpretación que los sostiene.  El miedo siempre es el problema, el amor es siempre la solución.
 
Autor Desconocido

LAS 48 LEYES DEL PODER

LAS 48 LEYES DEL PODER

LAS 48 LEYES DEL PODER
 
Las 48 Leyes del Poder es un libro polémico, pero es una excelente arma para enfrentarse con uno mismo, ya que todos, en mayor o menor medida, nos sentimos desarmados ante la crueldad del poder y la falta de piedad del mundo.  Nos guste o no, vivimos en un mundo regido por el conflicto y la competencia feroz. Un mundo que nos exige estar siempre alertas y entrar en acción en todo momento. Si nos descuidamos, si no reaccionamos a tiempo ante los retos que nos plantea el entorno, si dejamos que los demás nos controlen y decidan por nosotros, estaremos perdidos.
 
Las 48 Leyes del Poder, no se trata solo de una reflexión sobre el poder, sino también de un instrumento práctico destinado a ser usado por aquellos que deseen abrirse camino y alcanzar el éxito.  Es un libro audaz, artero, sagaz, inescrupuloso e instructivo, escrito por el estadounidense Robert Greene, tomando como base las ideas y el ejemplo de grandes personalidades de la historia y recurriendo a casos reales, Greene nos revela las claves que permiten alcanzar, conquistar y defender el poder.  Presenta la síntesis de una profunda investigación de las filosofías de grandes pensadores de la talla de Maquiavelo, Sun-Tzu y Carl von Clausewitz en relación con las leyes fundamentales que, a lo largo de la historia de la humanidad, han regulado y siguen regulando el incremento o la reducción del poder.
 
Estas leyes que se aplican tanto en el ámbito del trabajo, la política, en las relaciones, en la calle o mirando el noticiario de la noche: a todo, a todos y para lograr cualquier tipo de propósito:
 
1. Nunca le haga sombra a su amo
2. Nunca confíe demasiado en sus amigos; aprenda a utilizar a sus enemigos
3. Disimule sus intenciones
4. Diga siempre menos de lo necesario
5. Casi todo depende de su prestigio; defiéndalo a muerte
6. Busque llamar la atención a cualquier precio
7. Logre que otros trabajen por usted, pero no deje nunca de llevarse los laureles
8. Haga que la gente vaya hacia usted y, de ser necesario, utilice la carnada más adecuada para lograrlo
9. Gane a través de sus acciones, nunca por medio de argumentos
10. Peligro de contagio: evite a los perdedores y los desdichados
11. Haga que la gente dependa de usted
12. Para desarmar a su víctima, utilice la franqueza y la generosidad en forma selectiva
13. Cuando pida ayuda, no apele a la compasión o a la gratitud de la gente, sino a su egoísmo
14. Muéstrese como un amigo pero actúe como un espía
15. Aplaste por completo a su enemigo
16. Utilice la ausencia para incrementar el respeto y el honor
17. Mantenga el suspenso. Maneje el arte de lo impredecible
18. No construya fortalezas para protegerse: el aislamiento es peligroso
19. Sepa con quién está tratando: no ofenda a la persona equivocada
20. No se comprometa con nadie
21. Finja candidez para atrapar a los cándidos: muéstrese más tonto que su víctima
22. Utilice la táctica de la capitulación. Transforme la debilidad en poder
23. Concentre sus fuerzas
24. Desempeñe el papel de cortesano perfecto
25. Procure recrearse permanentemente
26. Mantenga sus manos limpias
27. Juegue con la necesidad de la gente de tener fe en algo, para conseguir seguidores incondicionales
28. Sea audaz al entrar en acción
29. Planifique sus acciones de principio a fin
30. Haga que sus logros parezcan no requerir esfuerzos
31. Controle las opciones: haga que otros jueguen con las cartas que usted reparte
32. Juegue con las fantasías de la gente
33. Descubra el talón de Aquiles de los demás
34. Actúe como un rey para ser tratado como tal
35. Domine el arte de la oportunidad
36. Menosprecie las cosas que no puede obtener: ignorarlas es la mejor de las venganzas
37. Arme espectáculos imponentes
38. Piense como quiera, pero compórtese como los demás
39. Revuelva las aguas para asegurarse una buena pesca
40. Menosprecie lo que es gratuito
41. Evite imitar a los grandes hombres
42. Muerto el perro, se acabó la rabia
43. Trabaje sobre el corazón y la mente de los demás
44. Desarme y enfurezca con el efecto espejo
45. Predique la necesidad de introducir cambios, pero nunca modifique demasiado a la vez
46. Nunca se muestre demasiado perfecto
47. No vaya más allá de su objetivo original; al triunfar, aprenda cuándo detenerse
48. Sea cambiante en su forma
 
Robert Greene  

MI BÚSQUEDA

MI BÚSQUEDA

MI BÚSQUEDA
  
UN HOMBRE...
  
He encontrado en mi vida amigos, enemigos, conocidos, científicos, intelectuales, pacifistas y aún continúo mi búsqueda porque lo que yo deseo es:  ¡Un Hombre!

    Un hombre que no tema a la ternura; que se atreva a ser débil cuando necesite detenerse a recobrar fuerzas para la lucha diaria; que no piense que al amarme lo derroto, o que al amarlo me aniquila.
    Un hombre que me proteja de los demás y de mí misma, que conociendo mis errores, los acepte y me ayude a corregirlos.
    Un hombre que quiera y sepa reconocer mis valores espirituales y sobre ellos pueda construir todo un mundo; que nunca me rebaje con su trato.
    Un hombre que con cada amanecer me ofrezca una ilusión, que aliente nuestro amor con toda delicadeza para que una flor entregada con un beso tenga más valor que una joya.
    Un hombre con el que se pueda hablar, que jamás corte el puente de comunicación y ante quien me atreva a decir cuanto pienso, sin temor de que me juzgue y se ofenda, y que sea capaz de decírmelo todo, incluso que no me ama.
    Un hombre que tenga siempre los brazos abiertos para que yo me refugie en ellos cuando me sienta amenazada e insegura, que conozca su fortaleza y mi debilidad, pero jamás se aproveche de ello.
    Un hombre que tenga abiertos los ojos a la belleza, a quien domine el entusiasmo y ame intensamente la vida; para quien cada día sea un regalo inapreciable que hay que vivir plenamente, aceptando el dolor y la alegría con igual serenidad.
    Un hombre que sepa ser siempre más fuerte que los obstáculos, que jamás se amilane ante la derrota y para quien los contratiempos sean más estímulos que adversidad, pero que esté tan seguro de su poder que no se sienta en la necesidad de demostrarlo a cada minuto en empresas absurdas sólo para probarlo.
    Un hombre que no sea egoísta, que no pida lo que no se ha ganado, pero que siempre haga esfuerzos para tener lo mejor porque lo ha ganado.
    Un hombre que goce dando y que sepa recibir.
    Un hombre que se respete a sí mismo, porque así sabrá respetar a los demás; que no recurra jamás a la burla ni a la ofensa, que más rebajan a quien las hace que a quien las recibe.
    Un hombre que no tenga miedo de amar, ni que se envanezca porque es amado; que goce el minuto como si fuera el último, que no viva esperando el mañana porque tal vez nunca llegue.
  
... Cuando lo encuentre, lo amaré intensamente.

UNA MUJER...
 
En mi paso por este mundo he conocido toda clase de personas, de todas las condiciones sociales; pero a fin de cuentas sólo se ha tratado de gente, y lo que yo busco es:  ¡Una Mujer!
  
    Una mujer que no sea una muñequita de aparador, ni la rosa candorosa e ingenua.  Tampoco que sea la hermosura mercenaria, ni la madre sumisa y abnegada o la esclava del hogar.
    Una mujer  que se atreva a ser ella misma con todas sus potencialidades.
    Una mujer que no tema ser fuerte, segura e independiente, porque con ello no pierde su feminidad, y en cambio, toma el lugar que le corresponde en la evolución de la pareja humana.
    Una mujer dispuesta a descubrir y a desarrollar todos sus valores y potencial, porque los hombres no maduramos emocionalmente jamás si tenemos compañeras, madres o hermanas que han dado poca importancia al crecimiento como personas. La evolución supone un crecimiento compartido.
    Una mujer preparada y decidida, que no sólo sepa qué hacer, sino cómo y cuándo hacerlo, porque así será un respaldo para mí, como yo con gusto lo seré para ella.
    Una mujer que me descargue de todo el peso de un amor no entregado, porque nunca antes alguien lo había recibido por completo.
    Una mujer que me ayude a verme como soy, no como creo que soy. Que tenga tacto al decirme mis defectos en el momento en que soy más receptivo, para que digiera la crítica constructiva y pueda así, florecer como persona.
    Una mujer que sea tierna, sin que pierda firmeza; seria sin llegar a ser solemne; deseosa de superarse sin sentirse superior; dulce, sin ser melosa, y con la frescura de una chamaca, sin caer en lo pueril.
    Una mujer que sea mi compañera en todo: desde tender la cama juntos, hasta adentramos en una aventura intelectual, pasando por la experiencia de trabajar hombro a hombro y recorrer un parque en bicicleta.
    Una mujer que no se alarme si alguna vez me ve llorar (quiero recuperar esa capacidad de expresión reprimida por el machismo) y que me aliente a "darme permiso" de ser débil y a pedir ayuda a pesar de ser el hombre fuerte.
    Una mujer que descubra lo que le gusta en la vida, y que se esfuerce por averiguar lo que quiere realmente de la misma, teniendo el valor de pagar el precio de sus más grandes anhelos.
    Una mujer que no se deje utilizar y que nunca manipule a otro ser humano, incluyendo a su pareja, pues no tiene objeto caer en una simbiosis destructiva, cuando existe la alternativa luminosa de un crecimiento recíproco.
    Una mujer que sepa que el hombre está llamado a ser el más elevado de los seres vivientes; pero que ella, como mujer, fue concebida como la más sublime de las creaciones del universo.
 
...Cuando la encuentre, la amaré intensamente.  
 
Rafael Martín del Campo

 

DESAGRADOS Y APRECIOS DE GÉNEROS

DESAGRADOS  Y  APRECIOS  DE  GÉNEROS

AL HOMBRE LE DESAGRADA EN LA MUJER
 
    El deseo constante de exhibición.
    La conversación excesiva, venenosa o desatinada.
    Las escenas de celos.
    La desconfianza.
    Los reproches.
    Las lágrimas.
    El carácter violento.
    Las respuestas bruscas.
    La hipocresía.
    Las pequeñas mentiras.
    La coquetería exagerada.
    La indiscreción.
    El exceso de frivolidad.
    El deseo de lujo, la pedantería, la presunción y el orgullo exagerado.
    Que adopte poses infantiles o de vampiresa.
    Que demuestre demasiada cultura o independencia.
    Que pregunte sistemáticamente: ¿De dónde vienes? ¿Qué hiciste?
 
Autor Desconocido   
  
A LA MUJER LE DESAGRADA EN EL HOMBRE
 
    La falta de responsabilidad y seriedad.
    La vulgaridad y la presunción.
    La falta de entereza ante los problemas.
    La tacañería, la exageración y la inconstancia.
    La falta de previsión.
    La violencia en sus actos.
    Los celos, la grosería y la falta de respeto.
    La falta de discreción respecto de sus aventuras y más aún, sus mismas aventuras.
    La necedad al discutir y las frases de doble sentido cuando platica con amigos.
    La falta de atención en su hogar.
    Que se sienta "Don Juan".
    Que se deje manejar por sus amigos.
    Que fume en exceso.
    Que tome copas de más, que le hagan perder el control.
    Que lea el periódico en la mesa.
    Que tenga demasiadas juntas en la noche.
    Que en vez de un regalo, le dé dinero "para que se compre lo que quiera".
  
 Autor Desconocido
EL HOMBRE APRECIA EN LA MUJER

    El buen humor y el optimismo.
    La naturalidad y el tacto.
    La inteligencia sin ostentación.
    La cultura sin pedantería.
    La conversación atractiva y amena.
    La feminidad en todos los momentos.
    Que sepa escucharle con atención, sin interrumpirlo a cada instante.
    Que lo adule discreta y oportunamente.
    Que le muestre su admiración y confianza.
    Que se interese en sus problemas y actividades.
    Que le deje sentirse un poco protector y sepa cuando mimarlo.
    Que sepa cuando dejarlo solo con sus pensamientos.
    Que sepa ser discreta con su pasado.
    Que sea buena compañera y se divierta con lo que él se divierte.
    Que ella se comporte como una dama, esto es, con dignidad y decoro.
  
Autor Desconocido   
  
LA MUJER APRECIA EN EL HOMBRE

    El deseo constante de superación.
    El buen humor y el optimismo.
    La caballerosidad en todos sus actos.
    La cultura y las ideas creadoras.
    La honradez y el cumplimiento de su trabajo.
    La energía, pero sin rudeza.
    La firmeza y lealtad en el amor.
    La cortesía y galantería en todo momento.
    Que le pregunte su opinión sobre algunos de sus asuntos.
    Que combine el amor con la poesía.
    Que sea cariñoso y comprensivo.
    Que sea limpio en su persona y sus pensamientos.
    Que siempre la respalde ante los demás.
    Que sepa responder dignamente y en forma justa de todos sus actos.
    Que sea atento con la familia de ella.
    Que sea cuidadoso en su lenguaje.
    Que se fije cuando ella se ha esmerado en sus arreglo para él.
    Que no tenga vicios.
  
Autor Desconocido

SI AMAS A DIOS

SI AMAS A DIOS

SI AMAS A DIOS

Si amas a Dios:
 
    En ninguna parte has de sentirte extranjero, porque Él estará en todas las regiones, en lo más dulce de todos los paisajes, en el límite indeciso de todos los horizontes.

    En ninguna parte estarás triste, porque, a pesar de la diaria tragedia, Él llena de júbilo el universo.

    No tendrás miedo de nada ni de nadie, porque nada puedes perder y todas las fuerzas del cosmos serían impotentes para quitarte tu heredad.

    Ya tienes alta ocupación para todos los instantes, porque no habrá acto que no ejecutes en su nombre, ni el más humilde ni el más elevado.

    Ya no querrás investigar los enigmas, porque lo llevas en Él, que es la clave y resolución de todos.

    Ya no podrás establecer con angustia una diferencia entre la vida y la muerte, porque en Él estás y Él permanece incólume a través de todos los cambios.

Amado Nervo
  

LA LIBERTAD DE SER YO MISMO

LA LIBERTAD DE SER YO MISMO

LA LIBERTAD DE SER YO MISMO
 
Creo saber lo que quiero. He aquí las cosas que me harían feliz. No desearé otras:
 
    Quiero una habitación propia, donde pueda trabajar. Un cuarto que no sea particularmente limpio ni ordenado.
    Quiero una habitación cómoda, íntima y familiar. Una atmósfera llena de olor a libros y de aromas inexplicables; una gran variedad de libros, pero no demasiados, sólo aquellos que pueda leer o que vaya a leer de nuevo, contra la opinión de todos los críticos literarios del mundo. Ninguno que requiera mucho tiempo para leerse, ninguno que tenga un argumento constante, ni que ostente demasiado el esplendor frío de la lógica.
    Quiero tener la ropa de caballero que he usado algún tiempo y un par de zapatos viejos.
    Quiero la libertad de usar tan poca ropa como me venga en gana.
    Quiero tener un hogar donde pueda ser yo mismo.
    Quiero escuchar la voz de mi esposa y la risa de mis hijos en la planta alta, mientras yo trabajo en el piso inferior, y quiero oírlos en el piso de abajo cuando yo esté trabajando arriba.
    Quiero niños que sean niños, que salgan conmigo a jugar en la lluvia y que disfruten del baño de regadera tanto como yo.
    Quiero un pedazo de tierra en el que mis hijos puedan construir casas de ladrillo, alimentar a sus pollos y regar las flores.
    Quiero oír el canto del gallo por las mañanas.   
    Quiero que en el vecindario haya árboles viejos y frondosos. 
    Quiero algunos buenos amigos que me sean tan familiares como la vida misma, amigos con los que no necesite ser cortés y que me cuenten sus problemas; que sean capaces de citar a Aristóteles y contar algunos chistes subidos de color; amigos que sean espiritualmente ricos y que puedan hablar de filosofía y usar palabras gruesas con la misma sinceridad; amigos que tengan aficiones claras y una opinión definida sobre la gente y las cosas; que tengan sus creencias particulares y respeten las mías. 
    Quiero tener una buena cocinera que sepa guisar verduras y hacer sopas deliciosas.
    Quiero un sirviente viejo, viejísimo que piense que soy un gran hombre aunque no sepa en qué reside mi grandeza.
    Quiero una buena biblioteca, unos buenos puros y una mujer que me comprenda y me deje en libertad para trabajar.
 
En fin, quiero tener la libertad de ser yo mismo.
 
Lin Yutang

NUNCA, SIEMPRE, CADA DÍA QUE VIVES

NUNCA, SIEMPRE, CADA    DÍA QUE VIVES

NUNCA
  
    Nunca digas todo lo que sabes,
    Nunca hagas todo lo que puedes,
    Nunca creas todo lo que oyes,
    Nunca gastes todo lo que tienes.
 
    Porque quien dice todo lo que sabe,
    Hace todo lo que puede,
    Cree todo lo que oye,
    y gasta todo lo que tiene;
 
  
    Un día dirá lo que no sabe,
    Hará lo que no debe,
    Juzgará lo que no ve,
    Y gastará lo que no tiene.

 
John Wesley   
 
SIEMPRE
 
Siempre:
 
    Haz todo el bien que puedas,
   
Por todos los medios que puedas,
    De todas las maneras que puedas,
    En todos los lugares que puedas,
   
Todas las veces que puedas,
    A toda la gente que puedas,
    Durante todo el tiempo que puedas,
    Y no lo menciones.
 
John Wesley   
 
CADA DÍA QUE VIVES
 
Cada día que vives es una ocasión especial.  Por eso:
 
    Siéntate en la terraza y admira la vista sin fijarte únicamente en las malas hierbas.
    Pasa más tiempo con tu familia y amigos y menos tiempo trabajando. La vida es una sucesión de experiencias para disfrutar no para sobrevivir.
    No guardes tu mejor perfume para esa fiesta especial, úsalo cada vez que te den ganas de hacerlo.
    Ponte tu nueva ropa para ir al supermercado.
    Usa tus copas de cristal.
 
Las frases "algún día", "uno de estos días"...quítalas de tu vocabulario.  Si vale la pena hacerlo, oírlo, verlo, quiero poder disfrutarlo ahora. Si supiéramos el tiempo de vida que nos queda, seguramente desearíamos estar con nuestros seres queridos, iríamos a comer nuestra comida preferida, visitaríamos los sitios que amamos. 
 
Si supiéramos que nuestras horas están limitadas, no mantendríamos tan enojados:
 
    Enojados porque dejamos de ver a nuestros mejores amigos.
    Enojados porque no escribimos aquellas cartas que pensábamos escribir "uno de estos días".
    Enojados y tristes porque no dijimos a nuestros padres, hermanos, hijos, sobrinos, amigos, cuánto los queremos.
 
Por eso, no intentes retardar o detener o guardar nada que agregaría risa y alegría a tu vida.  Cada día, hora, minuto, semana, es especial.
 
Autor Desconocido