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CARLOS MARIO GALLO MARTÍNEZ

VADE RETRO..

VADE  RETRO..

 

VADE  RETRO

 

La Santa Cruz sea mi luz,

no sea el dragón mi señor.

¡Apártate, Satanás!

 nunca me atraigas con engaños,

maldad es tu carnada,

bebe tu propio veneno.

 

 

LATÍN

 

Crux Sancta Sit Mihi Lux,

Non Draco Sit Mihi Dux.

Vade Retro Satana

 Numquam Suade Mihi Vana

 Sunt Mala Quae Libas,

Ipse Venena Bibas.

 

 

QUIERO TENER FE

QUIERO TENER FE

QUIERO TENER FE
 
Quiero tener fe, Señor Jesús, quiero creer cada día más en ti.  Quiero ver claro lo que en este momento puede ser oscuridad.  Dale un poco de luz a mi corazón y a mi mente para que pueda ver más allá de mis razonamientos y mis dudas.  No quiero perder mi fe, Señor.  Quiero creer en Ti cada día más.
 
Yo sé, Señor Jesús, que mi fe es aún demasiado débil; quisiera como Tomás hundir mis manos en tu costado para creer; quisiera ver cómo realizas un prodigio asombroso ante el cual todas las dudas mías y de los hombres, desaparezcan; quisiera haber sido discípulo tuyo y testigo de tu resurrección.  Quizá entonces todo sería más fácil.
 
Pero has querido que mi vida cristiana se realice en este aquí y ahora; quieres que te siga, caminando incluso cuando no vea el camino; quieres que siga fiel a mis principios, incluso cuando pienso en dejarlo todo; quieres que en tiempos de crisis siga cuidando todo aquello en lo que ponía tanto esmero cuando te sentía cerca de mí; quieres que deje mis sentimientos a un lado y ponga bien altas mis convicciones.

Quiero tener fe, Señor Jesús, quiero creer.  Aumenta el conocimiento que tengo de Ti y haz que crezca en amor por Ti.  Quiero tener fe, Señor Jesús, quiero creer; sentir en mí la ternura de Tu Amor que me protege continuamente, y sentirme, sobre todo, salvado por ti.

Quiero tener fe, Señor Jesús, porque contigo mi corazón se llena de alegría y de entusiasmo;  porque contigo siento que la vida merece la pena ser vivida a fondo; porque contigo siento en mi interior esa paz que quieres darnos a todos; porque, en fin, Señor Jesús, me hiciste para ti y mi corazón está inquieto hasta que descanse en ti.

Amén   

CHARCOS DE LODO

CHARCOS DE LODO

CHARCOS DE LODO
 
    Cuando veo esas plantas llamadas dientes de león, yo veo hierba dañina invadiendo mi patio.
    Mis hijos, ven flores para regalarme y soplan la pelusa blanca pensando en un deseo.

    Cuando un mendigo me sonríe, veo a una persona sucia que probablemente quiere que le dé algo de dinero y eso me incomoda.
    Mis hijos ven a alguien que les sonríe y ellos responden con otra sonrisa.

    Cuando oigo música, me siento y escucho, porque no sé cantar y no tengo ritmo.
    Mis hijos cantan, bailan y si no saben la letra, se la inventan.

    Cuando siento un fuerte viento en mi rostro despeinándome y empujándome hacia atrás, lo resisto con todas mis fuerzas.
    Mis hijos cierran sus ojos, abren sus brazos y se dejan arrastrar por él, hasta que caen al suelo vencidos por la risa.

    Cuando yo oro, digo Tú y nosotros, concédeme ésto y dame aquello.
    Mis hijos dicen, ¡Hola Dios!, te doy las gracias por mis juguetes y mis amigos.  Ayúdame a no tener malos sueños ni pesadillas esta noche y cuídame, todavía no quiero ir al cielo.

    Cuando veo un charco de lodo, rápidamente me alejo de él, porque ya me imagino zapatos llenos de lodo y alfombras y suelos sucios.
    Mis hijos se sientan en él, ven diques para construir, ríos para cruzar y toda clase de animales para jugar.

Entonces, yo me pregunto: ¿los hijos nos fueron dados para enseñarles o para aprender de ellos? 
 
Autor Desconocido 

EL OTRO

EL OTRO


EL OTRO

Un sujeto encuentra a un viejo amigo, que vive tratando de acertar en la vida, sin resultado. "Voy a tener que darle un poco de dinero", piensa.   Pero sucede que esa noche, descubre que su amigo es rico, y que ha venido a pagar todas las deudas que ha contraído en el correr de los años.

Van hasta un bar que solían frecuentar juntos, y él paga la bebida de todos. Cuando le preguntan la razón de tanto éxito, él responde:
-    Hasta unos días antes había estado viviendo el Otro.

¿Qué es el Otro?, preguntan:
-    El Otro es aquel que me enseñaron a ser, pero que no soy yo.   El Otro cree que la obligación del hombre es pasar la vida entera pensando en cómo reunir dinero para no morir de hambre al llegar a viejo.  Tanto piensa, y tanto planifica, que sólo descubre que está vivo cuando sus días en la tierra están a punto de terminar.  Pero entonces ya es demasiado tarde.

¿Y tú quién eres?, preguntan:
-    Yo soy lo que es cualquiera de nosotros, si escucha su corazón.  Una persona que se deslumbra ante el misterio de la vida, que está abierta a los milagros, que siente alegría y entusiasmo por lo que hace. Sólo que el Otro, temiendo desilusionarse, no me dejaba actuar.

Pero existe el sufrimiento, dicen las personas en el bar:

-    Existen derrotas, nadie está a salvo de ellas.  Por eso, es mejor perder algunos combates en la lucha por nuestros sueños, que ser derrotado sin siquiera saber porqué se está luchando.

¿Sólo eso?, preguntan las personas del bar:
-    Sí, cuando descubrí eso, decidí ser lo que realmente siempre deseé.  El Otro se quedó allí, en mi habitación, mirándome, pero no lo dejé entrar nunca más, aunque algunas veces intentó asustarme, alertándome de los riesgos de no pensar en el futuro.  "Desde el momento en que expulsé al Otro de mi vida, la energía divina obró sus milagros".

Paulo Coelho    

CUANDO TE SIENTAS MAL

CUANDO TE SIENTAS MAL

CUANDO TE SIENTAS MAL
 
    No abandones la esperanza.  La esperanza te da fuerzas para seguir adelante.
    Cuando sientas que ya nada te importa, nunca dejes de creer en Dios.
    Mientras creas que puedes lograrlo, tendrás un motivo para intentarlo.
    No dejes que nadie retenga tu felicidad en sus manos, sujétala en las tuyas para que siempre esté cerca de ti.
    No esperes que lo que deseas venga a ti, búscalo con toda tu alma, sabiendo que la vida te encontrará a mitad del camino.
    Nunca te olvides de reír ni dejes que el orgullo te impida llorar.  Cuando reímos y lloramos es cuando vivimos en plenitud.
    No sientas que has perdido cuando tus planes y sueños no alcanzan a cumplir tus anhelos.  Cada vez que aprendes algo nuevo sobre ti o sobre la vida, has avanzado.
    No hagas nada que pueda disminuir el respeto que sientes por ti mismo.  El estar satisfecho con uno mismo es esencial para estar satisfecho con la vida.

«Cuando te sientas mal, cierra tus ojos y descubre la presencia de Dios.  Él está ahí susurrándote suavemente que nunca te dejará desamparado.  Cuando tengas esa experiencia podrás decir: No tengo miedo. Nadie puede hacerme daño porque Dios está conmigo»
 
Autor Desconocido

EL CAMIÓN DE BASURA

EL CAMIÓN DE BASURA

EL CAMIÓN DE BASURA

Hace varios años, como de costumbre subí a un taxi para ir a mi trabajo, habíamos entablado una conversación con el conductor y de repente, sin saber por qué otro automóvil, se cruzó tan bruscamente, que para no causar una tragedia, el conductor del taxi tuvo que girar el auto y frenar súbitamente.  Milagrosamente no ocurrió nada, pero el conductor del vehículo que había cometido la imprudencia, se bajó bruscamente de su auto y comenzó a gritar e insultar al taxista. 

El taxista, a pesar de lo injusto de la situación, sonrió, levantó su mano y lo saludó muy amablemente diciéndole lo siento, que Dios te bendiga y que tengas un buen día y luego sin decir nada más retomó la marcha.

Sorprendido por esta actitud, le pregunte:
-    ¿Por qué le ha respondido así a esa persona que por poco destruye su automóvil y además casi nos envía a los dos al hospital?

Entonces el taxista me dio una lección que jamás olvidaré, me dijo:
-    Muchas personas son como el camión de la basura.  Están cargados de enojo, odio, frustración, y resentimiento, y ante cualquier situación aprovechan para descargarla. 

Pero, ¿por qué lo hacen ante una situación como ésta, cuando usted no lo ofendió y tampoco fue su culpa?
-    Lo hacen ante la primera oportunidad, porque necesitan eliminar de su interior toda la basura acumulada, porque ya no hay lugar para más.

Desde aquel día no he vuelto a permitir que los camiones de basura, tomen el control de mis sentimientos y mucho menos de mis reacciones.  Aprendí, que sonreírle a los insatisfechos, malhumorados y frustrados, es la mejor medicina para ayudarles a cambiar su perspectiva de la vida.
 
¿Con qué frecuencia permites que la estupidez y la insensatez de otras personas cambien tu estado de ánimo?  ¿Te enfadas cuando otro conductor comete un error de tránsito, cuando un empleado te trata de manera irrespetuosa, cuando alguien se burla de ti, o un jefe te exige injustificadamente más trabajo de lo que te corresponde hacer?
 
“Sé amable con las personas alteradas y entiende que están librando su propia batalla.  Pero asegúrate de no ser tú, el lugar en el que descargan toda su basura.  Tú no eres un basurero”

Autor Desconocido 

UN SUPUESTO DÍA MALO

UN SUPUESTO DÍA MALO

UN SUPUESTO DÍA MALO
 
Ese día, por la mañana, derrame el café sobre el mejor mantel del hogar; y al estar limpiando, me manché la ropa recién planchada y lavada que ya traía puesta.  Después, ya estando en camino hacia la oficina, el tráfico era tan denso, que llegué tarde a mi trabajo, lo que provocó que mi jefe me llamara la atención.  Toda la mañana estuve de mal humor y con muchas ocupaciones, por lo que a la hora de comer, salí precipitadamente.  Al llegar al estacionamiento, me percaté que el auto tenía una llanta baja.  Me dispuse a cambiarla rápidamente, pero estaba tan apretada, que el tiempo se me vino encima y me quedé sin comer.  Por la tarde salí retrasado de la oficina y llegué tarde a la facultad.  Un maestro me preguntó la lección que había quedado pendiente, misma que no tuve oportunidad de estudiar; por lo que me llamó fuertemente la atención.  Me sentí terriblemente avergonzado delante de mis compañeros.  Al terminar las clases, fui al auto y me percaté que le habían roto el parabrisas y me habían robado el equipo de sonido.
 
Ya era tarde en la noche y no encontré un taxi o bus que me llevara a mi hogar.  Caminé varias cuadras y en un callejón, tres tipos armados me quitaron mi dinero, un hermoso reloj de oro, mi chaqueta de cuero y hasta el cinturón que tanto me gustaba.  Después de quitarme cuanto traía encima, me dejaron seguir mi camino riéndose estruendosamente de mi cara malhumorada e impotente.  Caminé dos calles y poco a poco me llegó la idea de cobrarle al mundo tantos insultos a mi integridad y a mi persona.   Me desquitaría con el primero que se cruzara en mi camino, no tendría compasión de él, me burlaría hasta sentirme desahogado y le daría algunos golpes, para así, recuperar un poco mi tranquilidad.
 
Esperé un poco y vi que se acercaba un hombre semidesnudo; de inmediato resolví que él sería el blanco de mis ataques.  Me aproximé para burlarme de él, intenté reírme de sus pies descalzos, pero los vi sangrantes y con la huella de haber sido traspasados con clavos.  Después, me fijé en sus rodillas y las vi golpeadas a causa de múltiples caídas.  Sentí coraje de no encontrar un motivo que inspirase mi risa burlona.  Me reiría de su enmarañado cabello, pero lo vi mojado con la sangre que manaba de su frente herida por una corona de espinas.  Me mofaría de su delgado y débil cuerpo, pero una herida en su costado derecho producida por una lanza, me hizo estremecer.  Intenté reírme de sus manos que colgaban de sus brazos como si fueran un trapo viejo; pero al verlas más cerca, las vi tan cansadas y heridas, que contuve mi reír.
 
Había decidido que ese hombre sería el blanco de mi ira y no estaba dispuesto a dejarlo marchar sin producirle daño.  Mi acalorada mente buscaba la forma de desquitar mi rabia.  Decidí golpearlo.  Caminé detrás de él y vi su espalda flagelada inmisericordiosamente.  Corrí hasta colocarme delante de él; lo golpearía en la cara.  Extendí la mano para sujetarlo del hombro y golpearlo fuertemente, cuando ese hombre me miró a los ojos.  Su mirada era tan profunda que pude sentir cómo llegaba hasta lo más recóndito de mi alma.  Luego, con una dulce voz me miró y dijo: "Gracias por venir en mi ayuda".
 
Autor Desconocido   
 
ORACIÓN
 
Señor; te doy gracias por la paz, por la alegría, por la unión que los hombres (mis hermanos) me han brindado, por esos ojos que con ternura y comprensión me miraron, por esa mano oportuna que me levantó, por esos labios cuyas palabras y sonrisa me alentaron, por esos oídos que me escucharon, por ese corazón, que amistad, cariño y amor, me dio.  Gracias Señor por el éxito que me estimuló, por la salud que me sostuvo, por la comodidad y la diversión.
 
Me cuesta decírtelo: Gracias Señor, por la enfermedad, por el fracaso, por la desilusión, por el insulto, por el engaño, por la injusticia, por la soledad, por el fallecimiento de mis seres queridos. Tú sabes cuán difícil ha sido aceptarlo; quizás estuve al punto de la desesperación, pero ahora me doy cuenta de que todo esto me acercó más a ti, Tú sabes porqué lo hiciste.

Gracias Señor, por la fe que me has dado, por esa fe que se tambaleó cuando tantas veces encorvado bajo el peso del desánimo, Tú nunca dejaste de fortalecer, y me hiciste caminar en el sendero de la verdad, a pesar de la oscuridad.

Señor, yo no sé lo que el futuro me deparará, lo desconozco, y vivir en la incertidumbre, en la duda, no me gusta, me molesta, y me hace sufrir;  pero sé que Tú siempre me ayudarás, porque aunque yo te dé la espalda, Tú nunca me la darás, porque eres fiel, y yo sé que me tenderás la mano.  Por eso hoy te pido que llenes mi vida de esperanza y generosidad. 
 
Perdón Señor, por mis errores, descuidos y olvidos; por mi orgullo y vanidad, por mi necedad y capricho, por mi silencio y mi excesiva locuacidad.  Perdón Señor, por prejuzgar a mis hermanos, por mi falta de alegría y entusiasmo; por mi falta de fe y confianza en ti, por mi cobardía y temor al compromiso.
 
Perdón, porque me han perdonado y no he sabido perdonar; perdón por mi hipocresía y falsedad; por esa apariencia que con tanto esmero cuido pero que en el fondo, no es más que un engaño a mí mismo.  Perdón por esos labios que no sonrieron, por esa palabra que callé, por esa mano que no tendí, por esa mirada que desvié, por esos oídos que no presté, por esa verdad que omití, y por ese corazón que no amó.

Señor, llena con tu amor mi silencio y cobardía. No abandones la obra que has empezado en mí.
 
Amén 

TÚ ERES MI MILAGRO

TÚ ERES MI MILAGRO

 

TÚ ERES MI MILAGRO
 
Escúchame, Tú que eres un ser humano, eres mi milagro.  Y eres fuerte, capaz, inteligente y lleno de dones y talentos.  Cuenta tus dones y talentos.  Entusiásmate con ellos, reconócete, encuéntrate, acéptate, anímate y piensa que, desde este momento, puedes cambiar tu vida para bien, si te lo propones y te llenas de entusiasmo.  Y sobre todo, si te das cuenta de la felicidad que puedes conseguir con sólo desearlo.
 

Eres mi creación más grande, eres mi milagro, no temas comenzar una nueva vida.  No te lamentes nunca, no te quejes, no te atormentes, no te deprimas.  ¿Cómo puedes temer, si eres mi milagro?  Tú estás dotado de poderes desconocidos para todas las criaturas del universo.  Tú eres único, nadie es igual a ti.
 

Sólo en ti está aceptar el camino de la felicidad y enfrentarlo, y seguir siempre adelante hasta el fin, simplemente porque eres libre.  En ti está el poder de no atarte a las cosas, las cosas no hacen la felicidad.  Te hice perfecto para que aprovecharas tu capacidad y no para que te destruyas con tonterías. 
 
Te di el poder de pensar, te di el poder de amar, te di el poder de determinar, te di el poder de reír, te di el poder de imaginar, te di el poder de crear, te di el poder de planear, te di el poder de hablar, te di el poder de orar, y te situé por encima de los ángeles, cuando te di el poder de elección.

Te di el dominio de elegir tu propio destino usando tu voluntad.  ¿Qué has hecho de estas tremendas fuerzas que te di? No importa.  De hoy en adelante, olvida tu pasado, usando sabiamente ese poder de elección.  Elige amar en lugar de odiar, elige reír en lugar de llorar, elige actuar en lugar de aplazar, elige crecer en lugar de consumirte, elige bendecir en lugar de blasfemar, elige vivir en lugar de morir.
 

Aprende a sentir mi presencia en cada acto de tu vida. Crece cada día un poco más en el optimismo de la esperanza, deja atrás los miedos y los sentimientos de derrota.  Yo estoy a tu lado siempre, llámame, búscame, acuérdate de Mí.  Vivo en ti desde siempre y siempre te estoy esperando para amarte.
 
Si has de venir hacia Mí algún día, que sea hoy, en este momento.  Cada instante que vivas sin Mí, es un instante infinito que pierdes de paz.  Trata de volverte niño, simple, inocente, generoso, dador, con capacidad de asombro y capacidad para conmoverte ante la maravilla de sentirte humano, porque puedes conocer mi amor, puedes sentir una lágrima, puedes comprender el dolor.
 

No te olvides que eres mi milagro, que te quiero feliz, con misericordia, con piedad, para que este mundo que transitas pueda acostumbrarse a reír, siempre que tú aprendas a reír.  Y si eres mi milagro, entonces usa tus dones y cambia tu medio ambiente, contagiando esperanza y optimismo sin temor, porque Yo estoy a tu lado.
 

Jesús