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CARLOS MARIO GALLO MARTÍNEZ

EL CRISTO ROTO

EL CRISTO ROTO

EL CRISTO ROTO

Sucedió hace poco. . .en una tarde lluviosa me encontraba haciendo reflexiones sobre el amor.  Sin quererlo mis ojos se posaron en la fotografía de mi gran amor.  ¡Después en el crucifijo que tenía colgado muy cerca de mí. . . roto!.  Inevitablemente recordé aquel día cuando cegado por la ira, lo destrocé.

Fueron tantas veces que le pedí al Cristo que me miraba, que aquella mujer fuera buena, que me amara como yo la amaba, que fuera mía para siempre y así, se cumplieran mis ilusiones.  Pero un día. . . un amargo día, con la esperanza de volcar en ella mi amor, la sorprendí en brazos de mi mejor amigo.  Corrí desesperado, no sé cómo llegué a mi casa, comencé a gritar y a destrozar todo, cuando llegué al Cristo, lo tomé con furia, lo arrojé al suelo, diciendo: ¡Tú tienes la culpa!, tantas veces te pedí que me permitieras conocer el verdadero amor, ¡mírame ahora con el alma rota!

No sé si fue un milagro, un sueño, o no sé qué, el caso es de que aquel Cristo moribundo y roto brotaron estas palabras: ”Hijo mío, ahora más que nunca te amo, porque estás tan indefenso, tan débil, confundido.  ¡La prueba es grande pero mi amor por ti es más!.  Morí en la cruz por aquellos que como tú, son como la nube.  Sigue mis pasos, entre más sufras, mayor será tu recompensa. ..”

Comencé a temblar, me arrodillé, tomé al Cristo roto entre mis manos y lloré como niño.   ¡Perdóname Díos mío, perdóname!  Una luz intensa brilló, me desvanecí, al despertar, me di cuenta que todo lo que había tirado estaba en su lugar; en la pared aquel Cristo roto que me miraba y sonreía con dulzura.

Hoy ha pasado el tiempo, es verdad, Cristo borró de mi mente la amargura y el deseo de venganza.   He vuelto a creer en el amor, y cuando siento debilidad, mi Cristo roto me consuela, lo contemplo y le digo: ¡Gracias Señor!

Autor Desconocido 

INDEPENDENCIA DE ANTIOQUIA

INDEPENDENCIA DE ANTIOQUIA

== INDEPENDENCIA DE ANTIOQUIA ==

 

ACTA DE INDEPENDENCIA DE ANTIOQUIA

 

Nadie ignora los principios, los motivos y derechos que han tenido y presentado a la faz de la Nueva Granada para proclamar su independencia absoluta aquellos pueblos hermanos que se han anticipado entre nosotros a sacudir gloriosamente el yugo de la Monarquía española que hasta allí habían sufrido. Después de los manifiestos públicos de Venezuela, Cartagena y el que Cundinamarca acaba de hacer últimamente, nada queda que añadir, ni nada podría adelantarse que no fuese un empeño vano y estéril de convencer a los enemigos de la libertad que por malicia o estupidez han cerrado sus ojos y su corazón a la luz y a la justicia, mientras la mayor parte de los hombres han conocido y abrazado este don del cielo y la naturaleza, para ser gobernados en sociedad, bajo la forma y mando que ellos mismos quieran y señalen. Estando pues profundamente convencidos, los unos resueltos y ansiosos por llegar al culmen de su dignidad, y debiendo los otros abandonarse en tal caso a su propia ignominia y a las desgracias que les hayan de seguir, es llegado el día de satisfacer tan santos deseos ya que hasta aquí no han tenido tiempo de hacerlo el Soberano Congreso por todas las Provincias en general, y que esta medida entra oportuna y esencialmente en las críticas circunstancias que han puesto a la República en la necesidad de crearse un libertador a todo trance.

 

Por tanto, el ciudadano Dictador de ella, revestido con ese carácter por la unánime voluntad de la Representación Nacional, en presencia del Soberano Autor de los derechos del hombre y de la justicia de su causa, declara: Que el Estado de Antioquia desconoce por su Rey a Fernando VII, y a toda otra autoridad que no emane inmediatamente del pueblo o sus representantes, rompiendo eternamente la unión política de dependencia con la Metrópoli, y quedando separado para siempre de la Corona y Gobierno de España.

 

 

En consecuencia, decreta: que a virtud de esta abjuración se haga por toda la República el juramento de absoluta independencia, a que ha venido por esta saludable y santa alteración; y manda a los tribunales, corporaciones de todas clases, jueces y demás ciudadanos de ellas que pasen a prestarlo el próximo día veinticuatro en los lugares y ante quienes se dirá por reglamento separado, bajo pena de ser desterrados los que se negaron a este acto, y condenados a muerte los que desaprobándolo trastornasen el orden social.

 

Publíquese por bando en todos los Cantones del Estado, y en ellos fíjese en los lugares acostumbrados. Dado en el Palacio del Supremo Gobierno de Antioquia, a once de agosto de mil ochocientos trece.

 

JUAN DEL CORRAL, Presidente Dictador.

José María Hortiz, Secretario de Guerra y Hacienda.

José Manuel Restrepo, Secretario de Gracia y justicia.

 

 

 

PROGRAMA PARA LA PROCLAMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA DE ANTIOQUIA

 

Programa para la proclamación de la Independencia absoluta de la República de Antioquia.

 

Artículo 1° - El día 24 del corriente mes se hará la proclamación de absoluta independencia en las capitales de los cinco Departamentos, como en el siguiente día festivo en todos los demás lugares del Estado, por pequeños que ellos sean.

 

Artículo 2º. - En Antioquia, la tarde del día fijado concurrirán al Palacio Nacional las autoridades civil, eclesiástica y militar, con las corporaciones de los empleados al servicio de la República, y por ante los Secretarios del Gobierno respectivos, pres¬tarán el juramento en la forma que se dirá. En Medellín lo hará el Superior Tribunal de Justicia ante su Presidente, y por haberlo prestado el clero de aquella villa ante el Vicario provincial, bastará su publicación, y lo harán las demás autoridades y corporaciones en la sala del Ayuntamiento, en manos del Subpresidente departamental, y éste ante uno de los alcaldes ordinarios, practicándose lo mismo en Rionegro y Marinilla. En el Nordeste lo recibirá el juez Mayor de cada una de las seis jurisdicciones y tanto en todos los antedichos lugares, como en los demás de la República, sus jueces ordinarios, pobladores, y pedáneos, con los padrones a la vista exigirán el mismo juramento a todo ciudadano, indistinta y generalmente, desde la edad de diez y ocho años.

 

Artículo 3° - El acto antedicho se principiará leyéndose a todos el Decreto de absoluta Independencia, dado y firmado en once del corriente mes con agregación del reconocimiento y juramento que el Ciudadano Dictador hizo previa y privadamente en presencia de Dios, y de la República con asistencia y autorización de sus Secretarios del Despacho general, y lo que estos Ministros prestaron también ante S. E.

 

Artículo 4° - El juramento que generalmente se debe prestar a la República será con arreglo a la forma que sigue: Juráis delante de Dios, y en su Santo Nombre, obediencia al actual Gobierno y fidelidad a la República de Antioquia, en el nuevo, augusto y feliz estado de su independencia absoluta a que ha venido por el Supremo Decreto de 11 del corriente, desconociendo la Monarquía de España y el Gobierno de aquella Península, cualquiera que haya sido, y fuese en lo sucesivo; a la familia reinante y que reinar pueda después, y especial, y señaladamente al que se dice Príncipe heredero, Fernando VII? Juráis desconocer en todo tiempo otra autoridad, sea cual fuere, que no emane inmediatamente del pueblo o sus representantes, y protestáis sostener con vuestra vida, vuestro honor y vuestras propiedades la separación perpetua que hace el territorio de esta República de la Corona y Gobierno de España? Si así lo cumpliereis Dios os premie y de no sobre vos caiga su justa venganza y el brazo del Gobierno y la República.

 

Artículo 5º. - Las autoridades y cuerpos que deben, dirigirse al Palacio Nacional, enviarán de allí sus respectivas diputaciones a la casa del Ciudadano Dictador para conducirle y acompañarle en la carrera, desde ella a aquél.

 

Artículo 6° - Debiéndose celebrar un acto tan grande, feliz y memorable ;para la República, tanto en el bando y paseo ecuestre, como en todas sus partes, con la posible solemnidad, según los medios y proporciones de cada pueblo, se deja al honor, buen celo y patriotismo de los Ayuntamientos, justicias Mayores, Vicarios y Curas eclesiásticos, jefes militares, y demás, la facultad de disponer de acuerdo, el modo y forma de solemnizarle en todas sus partes, contando para ello con la concurrencia, medios y auxilio de los empleados y vecinos.

 

Artículo 7º - En consecuencia, se celebrará en todas las parroquias, al día siguiente, y a la hora acostumbrada, una Misa solemne con asistencia general, y se cantará el Te Deum en acción de gracias al Todo Poderoso por tan fausto acontecimiento, por la consolidación de la República, por sus aumentos, por el acierto de su gobierno, por la conservación de la fe católica que profesan, y por la conservación de una paz general y duradera, cuyos ruegos se sustituirán en la colecta de la Misa para lo sucesivo.

 

Artículo 8º - Por último, para ayudar al culto, y celebración de cuanto se ha dispuesto, decreta el gobierno luminarias públicas en las tres noches siguientes, contadas desde el día de la publicación, permitiendo al pueblo aquellas diversiones y regocijos que la Religión y el bien común de la sociedad no han proscrito.

 

Circúlese y publíquese el presente Decreto Reglamentario a quienes y como corresponde para su cumplimiento.

 

Dado en el Palacio del Supremo Gobierno de Antioquia, a doce de Agosto de mil ochocientos trece.

 

Juan del Corral, Presidente Dictador.

 

José Manuel Restrepo, Secretario. José María Hortiz,

 

Secretario.

 

 

 

 

 

JURAMENTO DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE ANTIOQUIA

 

 

En consecuencia del antecedente Decreto, en la mañana de este día, el Excmo. Sr. Presidente Dictador, en presencia de Dios y de la República, y con nuestra asistencia, le juró su fidelidad en el nuevo, augusto y feliz estado de su Independencia absoluta, a que ha venido, desconociendo la Monarquía de España, y el gobierno de aquella Península, cualquiera que haya sido y fuese en lo sucesivo; a la familia reinante y que reinar pueda después, y especial y señaladamente al que se dice Príncipe heredero, Fernando VII; juró desconocer en todo tiempo otra autoridad, sea cual fuere, que no emane inmediatamente del pueblo o sus repre¬sentantes, y protestó sostener con sus propiedades, con su honor y con su vida, la separación perpetua que hace el territorio de esta República, de la Corona y Gobierno de España, concluyendo con pedir a Dios el acierto en su Gobierno y sus misericordias en favor de la misma República, y llamando sobre su cabeza la venganza del cielo, y de los hombres, si faltase a tan santos votos.

 

Antioquia, agosto doce de mil ochocientos trece.

 

Juan del Corral, Presidente, Dictador.

 

José María Hortiz, Secretario de Gobierno y Hacienda.

 

José Manuel Restrepo, Secretario de Gracia y justicia.

 

 

 

 

JURAMENTO DE LOS SECRETARIOS DE LA REPÚBLICA DE ANTIOQUIA

 

En acto continuo, los dos Secretarios de Guerra y Hacienda y de Gracia y Justicia, prestaron, en manos del Excelentísimo Sr. Presidente Dictador, el juramento de la Independencia absoluta, según la fórmula prescrita en el artículo 4º del Reglamento de doce del corriente.

 

Antioquia, agosto doce de mil ochocientos trece.

 

Hay una rúbrica.

 

José María Hortiz, Secretario de Guerra y Hacienda.

 

José Manuel Restrepo, Secretario de Gracia y justicia.

 

 

EL CARRIEL DEL PAISA

EL CARRIEL DEL PAISA

Los carrieles que se usaban en un principio tenían por lo general dos o tres bolsillos únicamente; éstos fueron aumentando con el tiempo hasta llegar a límites de dieciocho bolsillos.
Un carriel moderno no tiene más de nueve bolsillos, contando las tres "secretas", o bolsillos disimulados entre los forros.
El carriel es usado por los arrieros, campesinos y puebleños de toda Antioquia: lo mismo en las tierras frías que en las calientes. Cada uno lleva en el carriel los utensilios que considera necesarios para su vida cotidiana, ya sea por verdadera necesidad, o por agüero.
Por tanto, no van las mismas cosas en el carriel del aserrador, que en el del guaquero, ni los mismos utensilios se encuentran en el carriel o guarniel del ganadero que en el del arriero. El que más cosas carga en el carriel, por la índole misma del oficio, es el arriero. En el carriel de un arriero, según reza la tradición popular, debe haber cincuenta objetos; algunos de ellos son:
Plata. Billetes y a veces hasta grandes sumas de dinero que les confiaban los comerciantes de las poblaciones, para ser entregados a los mayoristas de las capitales, en pago de grandes remesas de mercancías. Un arriero que llevara hoy doscientas mulas cargadas, llevaría fácilmente mercancías por valor de tres millones de pesos, como mínimo.
Una barbera. Los arrieros, después de dos, tres, o diez días de penoso viaje, acostumbraban detenerse en alguna quebrada a la orilla del camino para asearse, peinarse y afeitarse, dado que no era bien visto presentarse desaseado ante los comerciantes de la plaza.
Una peinilla, o peinecito pequeño, y un espejito con tapa. La tapa era para proteger el espejo, que sin ella se quebraba rápidamente en las bregas del camino.
Un farolito. Usualmente de tela, plegable, para alumbrar el camino cuando los cogía la noche, y para alumbrar en la tolda.
Una vela de cebo. Para iluminar el farolito.
Un Guarda-vela. Para que la vela no se quebrara y se aplastara dentro del carriel ensuciando todo lo que iba en su interior, el arriero se hacía a su Guarda-vela, que era un estuche pequeño de lata, como una especie de estilógrafo grande, donde guardaba la vela de sebo.
Un par de dados. Para su entretención.
La baraja española. Para jugar tute mientras estaban los frisoles o mientras venía el sueño.
Cartas. La correspondencia, de su pareja usualmente.
Un mechón de pelo de la novia. Atado con una cinta rosa, y perfumada para recordarla. Tanto la carta de amor como el mechón de pelo, iban, naturalmente, ocultos en la "secreta".
Leche de Sandio. Envuelta en un pedacito de capacho de maíz; había que mantenerla pa’ curar el polvillo en los cascos de las bestias, y pa’ las inflamaciones... y, pa’ tapar gusanos en los "güeisis".
Una pitica. Enrollada, por si acaso una carga se rompía en el camino.
Un pedacito de cabuya. Ídem.
Una aguja di’arria. Ésta no siempre iba dentro del carriel. Muchos la pegaban en la copa del sombrero y aún la utilizaban para sujetar el ala del sombrero, contra la copa, al estilo mosquetero.
Una navaja capadora ó pico’eloro. Servía desde para cortar callos y sacar niguas, hasta pa’ pelar alguna fruta o hacerle alguna intervención quirúrgica a algún compañero o a algún animal.
Uno o dos amuletos. Eran los más comunes: La uña de la Gran Bestia. La Cola del Gurre, buen agüero y la cual, calentándola en una vela, servía para quitar el dolor de oído... o para quemarlo.
El Colmillo del Morrocoy. Generalmente era cualquier desecho animal imposible de identificar. El Colmillo del Tigre (jaguar o tigrillo) y, a veces, una pepita cualquiera que -creían ellos-, era la contra de una culebra, que (según ellos) había dejado en la orillita de la quebrada para irse a beber agua.
El Ojo de Venado (oju’e venao). Una cierta semilla muy dura que, según creencias, tenía la cualidad de defender a quien la cargase, del Mal de Asiento o "Almorrana".
Tabaco para el viaje.
Chamiza del fogón ó la vela del farol. Para encender los tabacos.
Recado de sacar candela. Una piedra de castilla, un "deslabón" y yesca.
La estampita de la Virgen del Carmen, o un "Cristico" (pequeño Crucifijo).
Una libreta de apuntes y un lápiz.
Un pito de cacho, para hacer señales a los compañeros.

FORTALEZA

FORTALEZA

FORTALEZA
 
¿Recuerdas cuando te hallaste en medio de la tormenta, gritando en voz alta, llorando, y nadie te ayudó?  Gritaste alto y todos pensaron que mentías.  De repente te levantaste y retomaste la fortaleza con fe renovada, peleaste hasta el final. De repente ganaste, simplemente en ese punto, has ganado, lo creas o no.
 
¿De dónde vino tu fortaleza? Reside dentro de nosotros desde el comienzo hasta el final. Sólo si confiamos en el valor que tenemos podemos solucionar todos nuestros problemas dentro de nosotros mismos. Si no podemos, ¿cómo podrán otros?  Sólo nosotros conocemos nuestros deseos y sólo nosotros sabemos nuestros planes. Así que no busquemos fuera, sino bien adentro. Así obtendremos todas las respuestas si tan sólo escuchamos en quietud.
 
Los problemas nunca cesarán. ¿Cuántas veces tocaremos la puerta afuera? ¿Cuántas veces estará la gente a nuestro lado? Terminémoslo aquí y correctamente; pelea por ti mismo con toda tu fuerza. Ganarás porque posees la fortaleza y aún si no la tienes, no te arrepentirás de intentarlo, al final. Pero por encima de todo, nunca olvidemos que la fuente de esa fuerza que está dentro de nosotros, es Dios. Él es nuestra fortaleza. Cuando crees que no puedes, pídele a Él y entonces verás cómo esa fortaleza crece dentro de tu corazón. 
 
EL SILENCIO DE DIOS
 
Es increíble cómo las cosas se nos pueden salir de control.  Pareciera que un día todo está normal y dicha normalidad durara para siempre y al día siguiente es todo lo contrario y pareciera que nunca saldremos de ese desierto temible.
 
Y es que lo más difícil de esos momentos de desierto es la soledad que se siente, el sentimiento de que Dios se ha olvidado de nosotros, la sed espiritual y que no podemos saciar que produce y sobre todo el desgaste de nuestras fuerzas.  Pero aún con todo eso, jamás se nos debería olvidar que Dios nunca nos dejará. Y es que pareciera que a veces Dios está guardando más silencio del necesario, por más que buscamos no encontramos una palabra, por más que anhelamos cosas, no se dan y es difícil cuando lejos de ver lo prometido, vemos todo lo contrario.
 
Yo sé qué son los silencios de Dios, los he vivido, los he experimentado y ahora estoy aquí.  Son duros, difíciles, desgastantes, pero lo mejor de todo y es lo que he aprendido a través de todo esto, siempre después de una etapa de silencio siempre viene otra de bendiciones abundantes.  Pareciera que Dios está examinando hasta dónde somos capaces de soportar esos silencios, y no es que nos esté torturando, sino que quiere moldear nuestra vida, nuestro carácter, nuestra fe.  Él está seguro que después de esta etapa tú serás mejor que antes.
 
En mi vida he soportado muchas etapas de silencio, a veces he sentido como que Dios está demasiado ocupado para ponerle atención a mis planes, a mis sueños, momentos en los cuales las oraciones se sienten vacías, en donde el ánimo ha decaído y en donde todo parece que está en contra.  Pero déjame decirte que a pesar que sientas todo eso, que estés experimentando uno de los momentos de más silencio de Dios en tu vida, no significa que Él se haya olvidado de ti, ni que no cumplirá lo prometido o que no eres importante para Él, al contrario, Él tiene el cuidado de tu vida, de tus necesidades y sobre todo está trabajando en organizar cómo se cumplirán tus sueños y anhelos del corazón.
 
Hombres como Abraham, David y Elías entre muchos, pasaron por esos momentos de silencio en donde experimentaron sentimientos encontrados, desesperación, persecución y tantas cosas que aparentemente los querían hacer creer que los propósitos de Dios en sus vidas no se cumplirían, mas al ver el final de cada uno podemos ver como un Abraham considerado amigo de Dios y padre de la fe hizo historia, un David considerado por Dios mismo conforme a su corazón, un Elías que no experimentó la muerte físico sino que fue arrebatado por Dios.  Luego de darnos cuenta de los resultados finales de cada uno de estos hombres, no puedo más que quedarme tranquilo esperando la historia que Dios escribirá conmigo.
 
Debes estar seguro que Dios escribirá una historia nueva contigo, y que si estas pasando por uno de esos momentos de silencio de Dios, es porque hay algo más para ti, es porque tú no eres del montón y porque has sido escogido para algo grande y por ello tienes que ser sometido a la escuela llamada: Silencio, en donde Dios trabajará contigo, para dejarte listo para escribir esa historia preciosa a través de ti.  Así que levanta tus ánimos, no desfallezcas, no te rindas tan fácilmente, cree, confía, mantente firme, porque algo grande viene para ti, tú has sido llamado a hacer historia.  Este periodo en tu vida es necesario, porque Dios está trabajando en ti, y ten por seguro que la obra final será fabulosa, exacta para la tarea que se te encomendó.
 
Enrique Monterroza  
 
ORACIÓN PARA ALEJAR EL MIEDO
 
Padre, hay momentos en que he sentido mucho miedo.  Momentos desconcertantes y tormentosos y es cuando digo:
 
    Padre acude a mí en este momento en que tengo miedo. 
    Acude a mí cuando dudo, cuando me atormento por el dolor y la incomprensión.
    Acude a mi cuando el mundanal ruido me afecta y no lo entiendo.
    Acude a mí en todo momento en que me veas atormentado por la ignorancia de pensar que no estás cerca.
    Acude a mí cuando me enfermo no solo del cuerpo sino del espíritu.
    Acude a mí para perdonarme por pensar que no estás cerca.
 
Amén    

EL ATARDECER DE LA VIDA

EL ATARDECER DE LA VIDA

EL ATARDECER DE LA VIDA

El sol se despedía del día.

El vasallo caminaba junto a la anciana del molino amarillo. Iban conversando sobre la vida. - ¿Qué cosa es lo que más te gusta de la vida, anciana?

La viejecita del molino amarillo se entretenía en lanzar los ojos hacia el ocaso. - Los atardeceres, -respondió.

El vasallo preguntó, confundido: - ¿No te gustan más los amaneceres? Mira que no he visto cosa más hermosa que el nacimiento del sol, allá detrás de las verdes colinas.

Y reafirmándose, exclamó: - ¿Sabes? Yo prefiero los amaneceres. La anciana dejó sobre el piso la canastilla de espigas que sus arrugadas manos llevaban.

Dirigiéndose hacia el vasallo, con tono de voz dulce y conciliador, dijo: - Los amaneceres son bellos, sí.

Pero las puestas de sol me dicen más. Son momentos en los que me gusta reflexionar y pensar mucho.

Son momentos que me dicen cosas de mí misma. - ¿Cosas de ti misma? – inquirió el vasallo. No sabía a qué se refería la viejecilla con aquella frase.

Antes de cerrar la puerta del molino amarillo, la anciana añadió: - Claro. La vida es como un amanecer para los jóvenes como tú.

Para los ancianos, como yo, es un bello atardecer. Lo que al inicio es precioso, al final llega a ser plenamente hermoso.

Por eso prefiero los atardeceres, mira... La anciana apuntó con su mano hacia el horizonte.

El sol se ocultó y un cálido color rosado se extendió por todo el cielo. El vasallo guardó silencio.

Quedó absorto ante tanta belleza. La vida es un instante que pasa y no vuelve.

Comienza con un fresco amanecer; y como un atardecer sereno se nos va.

De nosotros depende que el sol de nuestra vida, cuando se despida del cielo llamado “historia”, coloreé con hermosos colores su despedida.

Colores que sean los recuerdos bonitos que guarden de nosotros las personas que vivieron a nuestro lado.

Autor Desconocido

¿DE QUÉ UTILIDAD ERES TÚ?

Un alfiler y una aguja encontrándose en una cesta de labores y no teniendo nada qué hacer, empezaron a reñir, como suele suceder entre gentes ociosas, entablándose la siguiente disputa:

- ¿De qué utilidad eres tú? -dijo el alfiler a la aguja-; y ¿cómo piensas pasar la vida sin cabeza?

- Y a ti -respondió la aguja en tono agudo-, ¿de qué te sirve la cabeza si no tienes ojo?

-¿Y de qué te sirve un ojo si siempre tienes algo en él?

- Pues yo, con algo en mi ojo, puedo hacer mucho más que tú.

- Sí; pero tu vida será muy corta, pues depende de tu hilo.

Mientras hablaban así el alfiler y la aguja, entró una niña deseando coser, tomó la aguja y echó mano a la obra por algunos momentos;pero tuvo la mala suerte de que se rompiera el ojo de la aguja.

Después cogió el alfiler, y atándole el hilo a la cabeza, procuró acabar su labor; pero tal fue la fuerza empleada que le arrancó la cabeza y disgustada lo echó con la aguja en la cesta y se fue.

- Aquí estamos de nuevo -se dijeron-, parece que el infortunio nos ha hecho comprender nuestra pequeñez; no tenemos ya motivo para reñir.

¡Cómo nos asemejamos a los seres humanos que diputan acerca de sus dones y aptitudes hasta que los pierden, y luego echados en el polvo, como nosotros, descubren que son hermanos!.

 Dios en su sabiduría no nos ha hecho iguales.

Somos diferentes y a cada uno le dio dones. Recuerda, eres único. Dios te hizo así, o ¿estás queriendo copiar a otro?

Autor Desconocido

"Señor, no permitas que me quede donde estoy.

Ayúdame a llegar donde Tú quieres".

Amén

TÚ ERES IMPORTANTE PARA MÍ

TÚ ERES IMPORTANTE PARA MÍ

TÚ ERES IMPORTANTE PARA MÍ
 
Una profesora universitaria inició un nuevo proyecto entre sus alumnos:  A cada uno les dio cuatro moños de color azul, todos con la leyenda "Eres importante para mí",  y les pidió que se pusieran uno.  Cuando todos lo hicieron, les dijo que eso era lo que ella pensaba de ellos.  Luego les explicó de qué se trataba el experimento: Tenían que darle un listón a alguna persona que fuera importante para ellos, explicándole el motivo y dándole los otros listones para que ellos hicieran lo mismo. El resultado esperado era ver cuánto podía influir en las personas ese pequeño detalle.
 
Todos salieron de esa clase platicando a quién darían sus listones. Algunos mencionaban a sus padres, a sus hermanos, amigos o a sus novios.  Pero entre aquellos estudiantes, había uno que estaba lejos de casa. Este muchacho había conseguido una beca para esa universidad y al estar lejos de su hogar, no podía darle ese listón a sus padres o a sus hermanos. Pasó toda la noche pensando a quién le daría ese listón. Al otro día muy temprano tuvo la respuesta. Tenia un amigo, un joven profesional que lo había orientado para elegir su carrera y muchas veces lo asesoraba cuando las cosas no iban tan bien como él esperaba. Esa era la solución.
 
Saliendo de clases se dirigió al edificio donde su amigo trabajaba. En la recepción pidió verlo. A su amigo le extrañó, ya que el muchacho lo iba a ver después de que él salía de trabajar, por lo que pensó que algo malo le estaba sucediendo.  Cuando lo vio en la entrada, sintió alivio de que todo estuviera bien, pero a la vez le extrañaba el motivo de su visita. El estudiante le explicó el propósito de su visita y le entregó tres moños, le pidió que se pusiera uno y le dijo que "al estar lejos de casa, él era el más indicado para portarlo".  El joven ejecutivo se sintió halagado, no recibía ese tipo de reconocimientos muy a menudo y prometió a su amigo que seguiría con el experimento y le informaría de los resultados.
 
El joven ejecutivo regresó a sus labores y ya casi a la hora de la salida se le ocurrió una arriesgada idea: Le quería entregar los dos moños restantes a su jefe. El jefe era una persona huraña y siempre muy atareada, por lo que tuvo que esperar que estuviera desocupado.   Cuando consiguió verlo, su jefe estaba inmerso en la lectura de los nuevos proyectos de su departamento, la oficina estaba repleta de reconocimientos y papeles.
 
El jefe solo gruñó: ¿qué desea?  El joven ejecutivo le explicó tímidamente el propósito de su visita y le mostró los dos moños. El jefe, asombrado, le pregunto: ¿por qué cree usted que yo soy el más indicado para tener ese moño?.  El joven ejecutivo le respondió que él lo admiraba por su capacidad y entusiasmo en los negocios, además que de él había aprendido bastante y estaba orgulloso de estar bajo su mando. El jefe titubeó, pero recibió con agrado los dos moños.  No muy a menudo se escuchan esas palabras con sinceridad estando en el puesto en el que él se encontraba. El joven ejecutivo se despidió cortésmente y, como ya era la hora de salida, el jefe se fue a su casa.
 
Su esposa se extrañó de verlo tan temprano y pensó que algo le había pasado, cuando le preguntó si pasaba algo, él respondió que no pasaba nada, que ese día quería estar con su familia. La esposa se extrañó, ya que su esposo acostumbraba llegar de mal humor.   El jefe preguntó ¿dónde está nuestro hijo?.  La esposa lo llamó, ya que estaba en el piso superior de la casa. El hijo bajó y el padre le dijo: acompáñame. Ante la mirada extrañada de la esposa, y del hijo, ambos salieron de la casa. El jefe era un hombre que no acostumbraba gastar su valioso tiempo en su familia muy a menudo.

Tanto el padre como el hijo se sentaron en el porche de la casa.  El padre miró a su hijo, quien a su vez lo miraba extrañado. Le empezó a decir que sabía que no era un buen padre, que muchas veces se perdió de aquellos momentos que sabía eran importantes. Le mencionó que había decidido cambiar, que quería pasar más tiempo con ellos, ya que su madre y él eran lo más importante que tenía. 
Le mencionó lo de los moños de su joven ejecutivo. Le dijo que lo había pensado mucho y que quería darle el último moño a él, ya que era lo más importante, lo más sagrado para él, que el día que nació, fue el más feliz de su vida y que estaba orgulloso de él. Todo esto mientras le ponía el moño que decía: "Eres importante para mí"
 
El hijo, con lágrimas en los ojos le dijo: "Papá, no sé qué decir, pero mañana pensaba suicidarme porque pensé que no te importaba, creo que estábamos equivocados, perdóname.
 
El experimento de la profesora dio resultado, había logrado cambiar no una, sino varias vidas, con solo expresar lo que sentía.  Ese es el poder de expresar lo que sientes y darle valor a los detalles de la gente que te ama.  Por eso tú para mí: "Eres muy Importante" 
 
Autor Desconocido     
DIOS USA
 
Dios Usa;
 
    La soledad para enseñar la convivencia.
    La rabia para mostrar el valor infinito de la paz.
    El tedio para resaltar la importancia de la aventura y del abandono.
    El silencio para enseñar sobre la responsabilidad de las palabras.
    El cansancio para que se pueda comprender el valor del despertar.
    La enfermedad para resaltar la bendición de la salud.
    El fuego para enseñar sobre el agua.
    La tierra para comprender el valor del aire.
    La muerte para mostrar la importancia de la vida.
 
Autor Desconocido 

NO LLORES POR MI SI ME AMAS

NO LLORES POR MI SI ME AMAS

NO LLORES POR MI SI ME AMAS
 
    Si conocieras el Don de Dios y lo que es el Cielo, y si pudieras oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos, no llorarías más por mí.
    Si pudieras ver descollarse ante tus ojos los horizontes, los campos y los nuevos senderos que yo atravieso, no llorarías por mí.
    Si por un instante pudieras contemplar como yo, la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen, no llorarías por mí.
    ¿Cómo, Tú me has visto y me has amado en el país de las sombras, no te resignas a verme y a amarme en el país de las inmutables realidades? Si me amas, no llores por mí.
    Créeme que cuando la muerte venga a romper tus ligaduras como ha roto las que a mí me encadenaban, cuando llegue el día que Dios ha fijado y conoce, y tu alma venga a este Cielo en el cual te he precedido, ese día volverás a verme y sentirás que te sigo amando, que te amé y encontrarás mi corazón con todas sus ternuras purificadas, volverás a verme en transfiguración, en éxtasis, feliz, ya no esperando la muerte, sino que, avanzando contigo de la mano por los nuevos senderos de luz y vida, enjugarás tu llanto y no llorarás más por mí, si me amas.
 
San Agustín  

DESPEDIDA

DESPEDIDA

 

 

 

¡Lo más triste no es despedirse, sino no saber hacia dónde ir...!  ¡Y lo más triste no es despedir al que parte, sino no saber dónde y para qué te quedas!
  
Si toda la vida es un camino, y si toda la vida es una búsqueda, acéptalo, aunque te duela, toda la vida es una despedida.  ¡Y sólo aprendiste a vivir, cuando aprendiste a despedirte!  Y no habrás aprendido a caminar en libertad, buscando lo no alcanzado, mientras no te hayas despedido de lo andado y lo logrado.  La libertad y la valentía que no tienes para despedirte de todo lo dejado y lo perdido, son la libertad y la fuerza que te faltan para seguir andando. 
  
     Despídete de los padres que ya no necesitas, y cuida de ti mismo haciéndote responsable de tu vida.
     Despídete de los hijos que ya no te necesitan, y déjalos ser libres.
     Despídete de lo bueno que viviste,  sin apegarte al tiempo que pasó, por temor del presente  y el futuro.
    Despídete del mal que cometiste, sin atarte con culpas y reproches perdonándote a ti mismo.
     Despídete de las ofensas que te hirieron, sin esclavizarte en la prisión del rencor y la amargura.
     Despídete de los que, muriéndose, partieron para que dejes de esperar su regreso, y camines tu camino en la esperanza de encontrarte tú con ellos.
    Despídete, deja correr el río de la vida, llevándose las aguas que estás viendo, para que tengan lugar ante tus ojos las aguas que no viste todavía, y ya están viniendo.
  
Autor Desconocido