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CARLOS MARIO GALLO MARTÍNEZ

EL RESPETO

EL  RESPETO

EL RESPETO

La palabra respeto está de moda.  La escuchamos en el mercado, en los discursos, en las convocatorias, en las iglesias, en todas partes.  Todos hablamos de tolerancia y respeto, queremos sentirnos personas cultas y educadas, que no reaccionamos con violencia ni grosería cuando alguien piensa o actúa de manera distinta a nosotros.

Pero, ¿cómo reaccionamos cuando alguien nos afecta a nosotros directamente?  ¿Dónde quedan la tolerancia y el respeto cuando el carro de adelante no arranca inmediatamente después de que ha cambiado el semáforo?  ¿O cuando aquel que desesperado porque está en una emergencia, nos corta el paso en el tráfico?  O para ser más realistas cuando nuestra hija decide salir con alguien que no nos gusta.
 
Yo pienso que en realidad el respeto del que tanto se habla funciona, siempre y cuando no se metan directamente con nuestros intereses.  Es una especie de pacto: si tú no te metes conmigo, yo no me meto contigo.  Pero hay algo más completo que la tolerancia, el respeto es más rico y completo en su significado, implica entendimiento, comprensión y una gran porción de amor.  El respeto exige la comprensión del otro.  Ponerse en sus zapatos, implica tratar de comprender su posición.  No basta solamente con no agredirlo o ignorarlo, implica escucharlo con atención y sin el ánimo de cuestionar sus ideas y abiertos inclusive a aceptar la posibilidad de replantear las nuestras.

El respeto hace una diferenciación total entre la persona y lo que ésta piense o diga en un momento dado. Nos lleva a aceptar nuestras diferencias personales, recordando que cada uno de nosotros tiene derecho a ser quien es.  Debemos recordar que cada ser es único y esta hecho a imagen y semejanza de Dios, por lo tanto merece nuestro respeto y consideración.  Podemos fortalecer el respeto, aprende a escuchar.  Miremos con respeto a todas las personas que se cruzan en nuestro camino detengámonos unos segundos para saludarlas, mirémoslas a los ojos y deseémosle un buen día, o simplemente démosle las gracias con sentimiento. Deseémosle lo mejor desde el corazón.

Tomemos la decisión de aprender. El que cree que ya lo sabe todo está estancado.  El mundo cambia continuamente y nosotros con él, y cada persona o situación que se presentan en nuestra vida son oportunidades para aprender y crecer.  Colócate en los zapatos del otro. Nadie hace cosas por fastidiar al otro; tú no sabes la situación difícil que otros pueden estar viviendo. De vez en cuando es necesario que trates de pensar y sentir como lo está haciendo la otra persona; es decir, desde su punto de vista. Extender nuestra comprensión hacia los demás, implica volvernos más compasivos.

No seas intransigente. Que alguien tenga un defecto, que diga o haga cosas improcedentes no lo condena como persona, siempre podemos recapacitar o cambiar nuestra actitud o comportamiento. Por lo tanto, no rechaces, discrimines o maltrates a otros porque no hacen lo que tú deseas o esperas, ten más paciencia y comprensión.  Nadie es más ni menos que tú. Sólo somos diferentes en lo personal. Llegamos a este mundo con limitaciones y condiciones más o menos difíciles para superar, resolver y de las cuales aprender, en eso radica todo. Acepta a los demás con sus defectos y cualidades sin juzgarlos con ligereza.

Enseña a tus hijos con el ejemplo. Recuerda que es durante nuestra primera infancia, cuando comenzamos a incorporar los valores esenciales. En el proceso de enseñar a tu hijo como vivir, tu ejemplo es determinante. Eres tú quien enseña a tus hijos a través del respeto hacia ellos, de qué manera ellos te respetarán a ti y a otros. La próxima vez que vayas a entrar a su cuarto, toca la puerta antes de hacerlo; de esa manera, él tocará a tu puerta antes de entrar.

Cuando vivimos con respeto hacia los demás, nos volvemos más tolerantes, pacientes, comprensivos, cumplidores y responsables de nuestra participación en el mundo, y cuando nos volvemos respetuosos de nosotros mismos, establecemos límites con seguridad, nos valoramos más y confiamos en nuestra capacidad.

VIDA

VIDA

A ti vengo en mis horas de sed como a una fuente
límpida, fresca, mansa, colosal…
y las punzantes sierpes de fuego mueren siempre
en la corriente blanda y poderosa.

Vengo a ti en mi cansancio, como al umbroso bosque
en cuyos terciopelos profundos la fatiga
se aduerme dulcemente, con música de brisas,
de pájaros y aguas…
y del umbroso bosque salgo siempre radiante
y despierta como un amanecer.

Vengo a ti en mis heridas, como al vaso de bálsamos
en que el dolor se embriaga hasta morir de olvido…
Y llevo
selladas mis heridas como las bocas muertas,
y por tus buenas manos vendadas de delicias.

Cuando el frío me ciñe doloroso sudario,
lívida vengo a ti,
como al rincón dorado del hogar,
¡como al Hogar universal del Sol!…
Y vuelvo toda en rosas como una primavera,
arropada en tu fuego.

A ti vengo en mi orgullo
como a la torre dúctil,
como a la torre única
¡que me izará sobre las cosas todas!
¡Sobre la cumbre misma,
arriscada y creciente,
de mi eterno capricho!

Para mi vida hambrienta
¡eres la presa única!
¡Eres la presa eterna!
El olor de tu sangre,
el color de tu sangre
flamean en los picos ávidos de mis águilas.

Vengo a ti en mi deseo
como en mil devorantes abismos, toda abierta
el alma incontenible…
¡Y me lo ofreces todo!…
Los mares misteriosos florecidos en mundos,
los cielos misteriosos florecidos en astros,
¡los astros y los mundos!
…Y las constelaciones de espíritus suspensas
entre mundos y astros…
…Y los sueños que viven más allá de los astros,
más acá de los mundos…

¿Cómo dejarte? -¡Vida!-
cómo salir del dulce corazón
hospitalario y pródigo
como una patria fértil?…
Si para mí la tierra,
si para mí el espacio,
¡todos! ¡son los que abarca
el horizonte puro de tus brazos!…
¡Si para mí tu más allá es la Muerte,
sencillamente, prodigiosamente!… 

Delmira Agustini(1886-1914)
Poetisa uruguaya

ROMPE LOS VELOS DEL SILENCIO

ROMPE LOS VELOS DEL SILENCIO

ROMPE LOS VELOS DEL SILENCIO 
 
Rompe los velos del silencio, y despoja las nostalgias que recuerdas con desaire.  No sientas que el mundo te deprime,  mira todas las maravillas que están a tu alrededor, todo fue creado para ti.
 
Ven, toma mi mano, mi deseo es compartirla contigo. No dejes que el vendaval de hoy derrumbe tu vida. Quiero llevarte a los sueños de esperanza eterna, aquellos donde no existe espacio ni tiempo, y su gama de colores iluminarán tu vida.
 
Déjate llevar por mis promesas. Cree en Mí, Yo soy la llave de salvación. Clama en silencio con certeza, en público contestaré tus peticiones, mi suave brisa te elevará al cielo y sentirás fortaleza en tu interior.
 
Ven, avanza en línea recta, Yo estoy en cada espacio de tu vida, olvida aquellas palabras que te ofendieron, palabras egoístas que rompieron tu corazón, mas en cada sentido guarda el deseo delicado y la fragancia sigilosa para creer en Mí, no importa si en el ayer creías en algo más.
 
Desde hoy teje las mejores madejas de sonrisas en tu rostro, y abre tu abanico rebosante de alegría, desafía las dimensiones que te tienen cautivo, y reposa en mi hombro.  Deja tu dolor en mi sutil mirar y encontrarás el deseo de vivir, mas deja el temor a oscuras, porque en tu corazón sabrás que aún hay cabida para otra nueva oportunidad.
 
Hoy, las estrellas en su cristalino brillo levantarán cada deseo mudo, la pausa del tiempo dejará de ser prisión para tus anhelos, aquellos deseos vehementes que hoy frustrarán tu vida,
serán hoy fortalecidos en positivas actitudes.
 
Tu fe engrandecerá en tu corazón, entrégame el dolor que hoy embarga tu cuerpo porque Yo Soy el camino, la verdad y la vida, tu médico y tu abogado.  No permitas que nada te aparte de mi camino, adorna tu rostro con la mejor sonrisa y confía en Mí.  Yo Soy la llave de la eternidad, la medicina para el dolor.  Si en algún momento se nubla tu mirada, no mires los frutos que cultivan tu pesar. el sacrificio hecho con mi sangre, ha lavado cada una de tus imperfecciones y en la cruz, cargué todos tus pesares.
 
Refúgiate en mi verdad y serás fuerte en tus emociones y debilidades. Las dudas e inseguridades ya no serán tuyas, Yo gobernaré tú vida, reafírmate tú mismo porque eres una persona maravillosa, Y Yo Tu Amigo: Jesús El Hijo de Dios.
 
Autor Desconocido

EL BUZÓN DEL CIELO

EL BUZÓN DEL CIELO

EL BUZÓN DEL CIELO


Había una vez una niña a quien su abuelita se le murió. Era una niña muy pequeña y no podía entender, el porqué ya no podía visitar mas a su abuelita. Siempre la extrañaba cuando hacían galleticas, cantaban canciones y bailaba en compañía de su abuelita. Además, extrañaba oír la historia de "La Llorona" y otros cuentos populares.
 
Pero lo que más extrañaba, era mandarle notas a escondidas. Así que le escribió una cartita y la depositó en el buzón. Al día siguiente, el cartero le regresó la cartita y le dijo:
-    "Lo siento, pero no pude entregar la carta a tu abuelita".
 
La niña le dio la carta a su maestra, pero ella dijo:
-    "Yo no sé dónde vive tu abuelita".
 
La niñita no sabía qué hacer, extrañaba muchísimo a su abuelita. Entonces fue con su mamá y le preguntó:
-    "Mamita, extraño mucho a mi abuelita, ¿Cómo podría mandarle una cartita?"

Su mamá le contestó:
-    "Querida hijita, abuelita vive en el cielo y allí no hay buzones.
 
La pequeña niña se puso muy triste y dijo:
-    "¿Por qué no, mamita?, abuelita dijo que yo siempre le podría escribir.
 
Su mamá le contestó muy triste:
-    "No creo que lo entiendas" (Esa es la manera en que a veces las madres les hablan a sus niñas pequeñas).

La niñita estaba decidida, no le gustó la respuesta, así que se dijo así misma:
-    "Yo misma voy hacer un buzón para el cielo".
 
La pequeñita se fue a su recámara y sacó todos sus juguetes. Entonces pintó la caja de los juguetes y la decoró con pintura mágica, le dibujó ángeles, corazones y flores y otras cosas que le recordaban el cielo. La terminó con una hermosa cruz que su abuelita le había dado: así Dios dejaría pasar el correo al cielo.

La pequeña niña depositó la cartita en el buzón del cielo, pero la cartita se veía tan pequeña en la caja. Así que fue con su mamá y le preguntó:
-    "Mamita, tú sabes que extraño mucho a mi abuelita. También te escucho llorar cuando estás sola, ¿por qué no le escribes a mi abuelita y mandas tu cartita por correo en mi buzón del cielo?".
 
Su mamá escribió, solamente para tener a su hija contenta, pero cuando puso la carta en el buzón, se sintió mucho mejor. Entonces su mamá le platicó a sus amistades y aún a los extraños sobre éste maravilloso buzón que su hija había hecho para su abuelita. Ahora los visitantes de todas partes del mundo mandan cartitas a todos esos seres queridos que están en el cielo.

Tú también puedes usar el buzón del cielo de la niñita. Solamente escribe una cartita para alguien que esté en el cielo. Tú podrías decirle "Te extraño," "Siento pena por ti", alguna cosa que se te haya olvidado, o simplemente una pequeña cartita que salga de tu corazón. Deposítala en el buzón y cuando veas que alguien te sonríe... ¡Sabrás que fue recibida en el cielo!
 
Ginette R. Rondeau y David Di Julio
 
UN PEDAZO DE CIELO
 
Si muero antes que tú, hazme un favor:  Llora cuanto quieras, pero no te enojes con Dios por haberme llevado.  Si no quieres llorar, no llores.  Si no logras llorar no te preocupes.  Si quieres reír, ríe.  Si algunos amigos te cuentan algo de mí, óyelos y cree lo que digan.   Si me elogian demasiado, corrige la exageración.  Si me critican demasiado, defiéndeme.  Si  quieren hacerme un santo, sólo porque he muerto, di que yo tenía algo de santo, pero estaba lejos de ser el santo que pintan.  Si quieren hacerme un demonio, muestra que yo tal vez tuve algo de demonio, pero toda la vida procuré ser bueno y buen amigo.  Si intentan canonizarme di que yo nunca quise ser incensado en vida. Si hablan más de mí que de Cristo, llámales la atención.  Si sientes tristeza y deseas rezar por mí, puedes hacerlo, pues quizás necesite tu oración.

Si quieres hablar conmigo, habla con Jesús y yo lo escucharé. Espero estar con Él lo suficiente para continuar siendo útil para ti donde esté. Y si quieres escribir algo sobre mí, di solo una frase:  ¡Fue amigo, creyó en mí y me quiso para Dios!  ¡Era una flecha que vivía apuntando en dirección a Dios!  Ahí, entonces, derrama una lágrima.  Yo no estaré presente para enjugarla, pero no hace falta, pues otros amigos lo harán en mi lugar.  Y viéndome bien sustituido, iré a atender a mi nueva tarea en el cielo.
 
Pero de vez en cuando, da una escapadita hacia Dios; no me verás, pero yo estaré muy feliz viéndote a ti mirar hacia Él. Y cuando llegue para ti la hora de ir a ver al Padre, ahí donde nadie puede separarnos, viviremos la amistad que aquí nos preparó para Él. 
 
¿Crees en estas cosas?  Entonces, reza para que los dos vivamos como quien sabe que va a morir un día y que muramos como quien supo vivir bien.  La amistad sólo tiene sentido si hace el cielo más cercano y si aquí inaugura su comienzo.  Pero, si yo muero antes que tú, creo que no voy a extrañar el cielo...
 
Ser tu Amigo, ya era un Pedazo de Cielo...
 
Autor Desconocido
 
ORACIÓN
 
Sólo Dios puede dar la fe, pero tú puedes dar tu testimonio.
Sólo Dios puede dar la esperanza, pero tú puedes dar confianza a tus hermanos.
Sólo Dios puede dar amor, pero tú puedes enseñar a amar a los demás.
Sólo Dios puede dar la paz, pero tú puedes suscitar la concordia.
Sólo Dios puede dar la fuerza, pero tú puedes sostener al desfallecido.
Solo Dios es el camino, pero tú puedes mostrarlo a los demás.
Sólo Dios es la luz, pero tú puedes hacerla brillar a los ojos de todos.
Sólo Dios es la vida, pero tú puedes devolver a otros el deseo de vivir.
Sólo Dios puede hacer lo que parece imposible, pero tú puedes hacer lo que es posible.
Sólo Dios se basta a sí mismo, pero prefiere contar contigo.
Sólo Dios puede devolver la vida, pero quiere que primero, nazca en ti la fe.

TOCANDO VIDAS

TOCANDO VIDAS

TOCANDO VIDAS


El viejecito ocupaba el menor espacio que podía, no quería ser notado ni quería ser una molestia, su necesidad lo obligaba a esa situación.  Había quienes se sentían importunados por esa mano arrugada que se extendía con una muda petición de que se le depositara algo. Y muchas veces lo único que recibió fue una mirada desdeñosa.

Yo estaba esperando a una persona, y había estacionado mi automóvil cerca de él y fue así como tuve la oportunidad de observar, cómo un anciano mendigo tocaba la vida de los demás, de manera sutil y discreta.

Llegó junto a él un niño, apretando nerviosamente una pequeña moneda, anticipando la sensación de dar, dándole su única posesión y alejándose juguetonamente.  Pasó un apurado padre, que lo usó de ejemplo para intimidar a su revoltoso hijo.  Llegó una viejecita, quién no solo le dio una moneda, sino que también le obsequió el calor de una palabras de comprensión y de ánimo, para que se cuidara del frío que sin misericordia se hacía sentir.
 
Un jubilado pasó junto a él y en su rostro se leyó el agradecimiento por la familia que tenía y por el jugoso cheque que recibía cada mes.  Pasó un policía, que se hizo el desentendido, al ver el temor en los ojos de alguien completamente inofensivo, que le recordó a su viejo, prosiguiendo su camino imperturbable.  Pasaron como cincuenta personas y nadie le prestó atención, todas estaban sumergidas en sus propias necesidades.

Me bajé del auto y me dirigí resueltamente hacia él, me miró con desesperanza, por su mente pasó la eminente expulsión, pensando que yo era el propietario del negocio donde él se refugiaba.
-    Señor, -le dije en voz alta, por si no oía bien- Hace frío y voy al restaurante, ¿quiere que lo invite a comer algo?

Hizo el intento de negarse a aceptar, pero el frío reinante le dio valor para decidirse.
-    Un momento por favor.

Cuando salimos del restaurante, recibí el gracias más sincero y conmovedor que he escuchado en mi vida, me agradecía el haberlo hecho sentir humano, por esa pequeña atención que había tenido con él.  Dejó de sentirse en ese momento, un estorbo, un anciano solitario, un despojo que la sociedad inhumana y fría, esperaba impaciente su desaparición. 

De repente fue un recuerdo traído a su estado actual y se sintió con vida, joven y viril, útil y apreciado.  Pero lo que más me impresionó no fue ese cambio, sino la sabiduría de sus ojos.  Porque el sabía que por unas monedas, tocaba las vidas de otros, con su triste ejemplo.
 
Autor Desconocido
 
ORACIÓN POR LOS ABUELOS
 
Señor, me estoy volviendo viejo; los jóvenes me hablan con respeto y temen que les cuente anticuadas historias.  A veces no comprendo nada del mundo de hoy y siento el vacío en torno mío. Sé que tú eres un Dios vivo, inagotable, de Ti saco el vigor para no ser un anciano de aquellos que se pierden en los recuerdos del pasado.
Concédeme Señor, el preparar dignamente mi vejez, dar sentido a mis días actuales. Que sepa ofrecer cariño a los nietos y vivir en el afecto de mis hijos.
 
Amén

BUSCO A ALGUIEN

BUSCO A ALGUIEN


BUSCO A ALGUIEN
 
Busco a alguien, que me pueda amar, y que se deje amar.  Busco a alguien imperfecto, con errores porque equivocarse esta bien, te vuelve más humano.  Sueño con alguien que me consuma con su mirada, y con su ser.  Sueño con alguien con quien me divierta, aún en los domingos.  Sueño con alguien que no crea que el sexo lo es todo, pero que es importante.  Quiero a alguien que acepte mis errores, y los comprenda, y a su vez que me deje entender los suyos. Quiero a alguien que esté a mi lado, que me de fuerzas, con sus fuerzas.


Amaría a alguien que me diga: Un "te quiero" y muchos más "te amo".  Amaría a alguien que me tenga curiosidad, curiosidad por descubrir mi alma...que todavía no sabe esconderse bien. Amaría a alguien, que me de un abrazo, cuando alguna pena me parta el corazón.
 
Necesito a alguien que esté conmigo por la eternidad, y que con su amor inmortal, trascienda el tiempo.  Necesito a alguien que pueda apreciar, más que a mi propia vida.  Necesito a alguien que acompañe este corazón, que no puede con la soledad, y que ya no quiere vivir en ella; necesito un corazón en el cual latir. 
 
Busco y busco a ese amor, pero no uno cualquiera sino mi amor; el amor por el que yo despertaría cada mañana, y cada noche, para ver si está a mi lado. Sólo busco y busco a mi amor, el amor de mi vida, pero es tan difícil encontrarlo.
 
Ojalá fueras tú......

Autor Desconocido
 
ORACIÓN PARA ENCONTRAR PAREJA

Padre Amado; te pido humildemente me ayudes a encontrar a mi alma gemela para con ella tener una maravillosa relación sentimental.  Por favor dame guíame para encontrarla,
para conocernos y disfrutar el uno del otro.  Ayúdame a crear las circunstancias adecuadas y así pueda estar en una maravillosa relación de pareja.  Por favor, ayúdame a clarificar y a despojarme de cualquier pensamiento o bloqueo que haya en mi mente, en mi cuerpo o en mis emociones, que me hagan sentir temeroso del amor o de una relación de pareja.

Por favor, ayúdame a escuchar y a seguir Tu Divina Guía, para que me lleves a encontrar y a disfrutar de una relación sentimental con mi alma gemela.  Sé que mi pareja me está buscando con el mismo fervor que yo le busco.  Ambos pedimos que nos permitas estar juntos y que nos ayudes a reconocernos y a aceptar las bendiciones de tener un gran Amor.

Gracias Padre por escucharme;
 
Amén

MI VIDA ERA SOLO VIDA

MI VIDA ERA SOLO VIDA

MI VIDA ERA SOLO VIDA



Mi vida era triste, mi vida era vacía, no había emociones, amores ni pasiones, mi vida era sólo vida, yo no vivía mi vida. Era tan sólo vida vivida, porque era vida.



Mi vida con sus problemas, mi vida con sus vivencias, así transcurría mi vida, y sólo la vivía día tras día, sin Fe ni esperanza, y siempre andaba ciego por la vida.


Hasta que vino a mi vida aquel que nos dio la vida. Él me enseñó a amar, sacó las vendas de mis ojos. Él me enseñó cómo vivir la vida y me mostró todo lo que Él nos había regalado en esta vida; la naturaleza, el mar, el amor...

Y así empecé a disfrutar la vida, desde una hoja caída en el otoño, hasta un capullo recién brotado en una linda primavera. Desde una gota de lluvia caída en un invierno crudo, hasta la rosa ya crecida en un caluroso verano.

Ahora vivo yo la vida, no es simplemente vida, vive Dios en mi vida, y yo vivo en Dios, que es Vida.



Padre Ignacio Larrañaga

EL MIEDO QUE PRODUCE CAMBIAR

EL MIEDO QUE PRODUCE CAMBIAR

EL MIEDO QUE PRODUCE CAMBIAR

 

Es increíble el miedo que produce cambiar.  Claro, nos educaron con el criterio de que la estabilidad era sinónimo de madurez y de equilibrio. Quien cambia es 'inestable', inmaduro, todavía no ha crecido, porque el ideal de vida para la sociedad, es un mundo quieto. Vivir en el mismo barrio, habitar la misma casa, permanecer en el mismo colegio, tener la misma pareja, 'durar' en el mismo trabajo, escoger carrera 'para toda la vida', amarrarse a la misma ciudad y al mismo país... todos sinónimos de estabilidad. Ni qué decir de las ideas o de las creencias.  Hay que tener los mismos valores, los mismos criterios, la misma mentalidad.  Atreverse a innovar es como una 'locura' y es más importante permanecer que arriesgar. Nuestra sociedad valora lo estático, que 'no produce desorden', antes de romper esquemas y arriesgarse a que la vida sea diferente.

 

El criterio más elemental para cambiar, el más simple si se quiere, es que lo que hemos vivido, lo que hemos estudiado, lo que nos ha acompañado, donde hemos permanecido, no nos ha producido ni la paz ni la armonía esperadas.

 

¿Qué escoger? Arriesgarse o permanecer, he allí las alternativas.

 

Aclarando que muchas de las cosas que esperamos afuera no se encuentran 'afuera'. En más de una situación el cambio exterior no produce los resultados que anhelamos porque los problemas no son tan sólo geográficos, o de ambiente, o de la persona que nos acompaña, o de la ciudad o del país en el que habitamos.

 

Debo cambiar y arriesgarme, pero también debo manejar internamente la flexibilidad para no apegarme, para fluir, para atreverme. Es el famoso equilibrio: cambiar pero no desbordarse. Cambiar pero no precipitarse o indigestarse queriendo asumirlo todo a la vez. Ningún cambio duradero es rápido o instantáneo. Los cambios necesitan cocción. En el cambio no hay horno microondas sino fogón de leña. Porque, así sea impactante, lo que permanece quieto es porque está muerto. Lo único que no acepta cambio es la muerte. Sorprende cómo los seres humanos dicen tanto de su personalidad a través de su necesidad o resistencia a los cambios.

 

Hay personas 'muertas' en vida que no se atreven a cambiar ni siquiera la ruta hacia el trabajo, ni lo que comen, ni se arriesgan a vestirse diferente, a mover los muebles de la casa, o a pasar un fin de semana de otra manera. Por eso cuando no se acepta, la resistencia al cambio se convierte en enfermedad.

 

A las buenas o a las malas, el mundo se mueve y el cambio no consulta. ¡Simplemente se da! O me subo al carrito del cambio o el cambio me atropella.

 

Autor Desconocido