Blogia

CARLOS MARIO GALLO MARTÍNEZ

EL VIOLINISTA

EL VIOLINISTA

EL VIOLINISTA

Esta historia es sobre un hombre que reflejaba en su forma de vestir la derrota, y en su forma de actuar la mediocridad total.  Ocurrió en París, en una calle céntrica aunque secundaria. Este hombre, sucio, maloliente, tocaba un viejo violín.  Frente a él y sobre el suelo estaba su boina, con la esperanza de que los transeúntes se apiadaran de su condición y le arrojaran algunas monedas para llevar a casa.

El pobre hombre trataba de sacar una melodía, pero era del todo imposible identificarla debido a lo desafinado del instrumento, y a la forma displicente y aburrida con que tocaba ese violín.  Un famoso concertista, que junto con su esposa y unos amigos salía de un teatro cercano, pasó frente al mendigo musical.  Todos arrugaron la cara al oír aquellos sonidos tan discordantes. Y no pudieron menos que reír de buena gana.

La esposa le pidió, al concertista, que tocara algo. El hombre echó una mirada a las pocas monedas en el interior de la boina del mendigo, y decidió hacer algo. Le solicitó el violín. Y el mendigo musical se lo prestó con cierto recelo.  Lo primero que hizo el concertista fue afinar sus cuerdas.  Y entonces, vigorosamente y con gran maestría arrancó una melodía fascinante del viejo instrumento. Los amigos comenzaron a aplaudir y los transeúntes comenzaron a arremolinarse para ver el improvisado espectáculo.

Al escuchar la música, la gente de la cercana calle principal acudió también y pronto había una pequeña multitud escuchando arrobada el extraño concierto.  La boina se llenó no solamente de monedas, sino de muchos billetes de todas las denominaciones. Mientras el maestro sacaba una melodía tras otra, con tanta alegría.  El mendigo musical estaba aún más feliz de ver lo que ocurría y no cesaba de dar saltos de contento y repetir orgulloso a todos: "¡¡Ese es mi violín!! ¡¡Ese es mi violín!!". Lo cual, por supuesto, era rigurosamente cierto.

La vida nos da a todos "un violín". Son nuestros conocimientos, nuestras habilidades y nuestras actitudes. Y tenemos libertad absoluta de tocar "ese violín" como nos plazca.  Se nos ha dicho que Dios nos concede libre albedrío, es decir, la facultad de decidir lo que haremos de nuestra vida. Y esto, claro, es tanto un maravilloso derecho, como una formidable responsabilidad.

Algunos, por pereza, ni siquiera afinan ese violín. No perciben que en el mundo actual hay que prepararse, aprender, desarrollar habilidades y mejorar constantemente actitudes si hemos de ejecutar un buen concierto.  Pretenden una boina llena de dinero, y lo que entregan es una discordante melodía que no gusta a nadie.

Esa es la gente que hace su trabajo de la forma: "hay se va...", Que piensa en términos de "me vale...", y que cree que la humanidad tiene la obligación de retribuirle su pésima ejecución, cubriendo sus necesidades.  Es la gente que piensa solamente en sus derechos, pero no siente ninguna obligación de ganárselos.

La verdad, por dura que pueda parecernos, es otra.  Tú y yo, y cualquier otra persona, tenemos que aprender tarde o temprano, que los mejores lugares son para aquellos que no solamente afinan bien ese violín, sino que aprenden con el tiempo también a tocarlo con maestría.  Por eso debemos de estar dispuestos a hacer bien nuestro trabajo diario, sea cual sea. Y aspirar siempre a prepararnos para ser capaces de realizar otras cosas que nos gustarían. La historia está llena de ejemplos de gente que aún con dificultades iniciales llegó a ser un concertista con ese violín que es la vida. Y también, por desgracia, registra los casos de muchos otros, que teniendo grandes oportunidades, decidieron con ese violín, ser mendigos musicales.

La verdad es que Dios nos concedió "libre albedrío". Tú puedes hacer algo grande de tu vida, o hacer de ella una porquería. Esa es tu decisión personal.

Autor Desconocido

SABER DIALOGAR

SABER DIALOGAR

 

SABER DIALOGAR
  
    El diálogo familiar y social exige sinceridad. El engaño engendra duda, la duda engendra desconfianza, la desconfianza genera violencia.
    Con respeto hay entendimiento. El otro no es el eco de mi voz. La variedad es riqueza, la uniformidad empobrece.
    Para dialogar se necesita tolerancia. Nadie es dueño de la verdad. Hay que enterrar el fanatismo y tantos "himnos" que apadrina.
    Ese diálogo que reconcilia exige justicia social.  Los generosos y los solidarios unen. Los que explotan separan.
    El diálogo crece con la apertura de mente y de corazón: al otro aunque piense distinto, a lo nuevo, al cambio.
    El diálogo familiar alumbra el diálogo social.
  
Autor Desconocido  

 

SER NIÑO IMPLICA

SER NIÑO IMPLICA

SER NIÑO IMPLICA
 
Ser niño implica:
 
    Descubrir el mundo.
    Soñar con ser grande.
    Ser un filósofo; cuestionando ¿por qué el cielo es azul?,
    ¿Por qué el sol sale de día y se oculta por la noche para darle paso a la luna?,
    ¿Por qué los adultos trabajan y no juegan?,
    ¿Por qué discuten en lugar de amarse?,
    ¿Por qué existe el amor pero también el odio?
 
Ser niño implica:

    No albergar resentimientos en el corazón.
    No crear guerras, ni pensar en el beneficio propio y mucho menos distinguir clases sociales.
    Ser sinónimo de inocencia, bondad, ternura y verdad.
    Jugar con cualquier cosa y en cualquier lugar.
    Darle sentido hasta a un trozo de roca.
    Asombrarse con la lluvia, un arcoíris, un crepúsculo, un viejo árbol, un eclipse, una oruga convirtiéndose en mariposa, el sonido de un tren, el olor de la vainilla, un beso, un nuevo día.
    Aprender, crear, imaginar y soñar.
    Querer ser un súper héroe, el luchador más fuerte, el mejor futbolista, el predicador de la paz, un gran escritor... quien cambie el mundo.
    Darle el valor a las cosas que de verdad lo tienen.
    Ver más allá del exterior.
    Creer que todo es posible.
    Pensar en el presente, dejando atrás el futuro; el cual es incierto.
    En pocas palabras, ser niño implica: ser sublime.

En este momento, quizás tu lector, tienes cuerpo de hombre, pero corazón de niño. Si es así consérvalo, porque de ello depende la magia del mundo.
autor  desconocido

CUANDO ERAMOS JÓVENES

CUANDO ERAMOS JÓVENES

CUANDO ERAMOS JÓVENES 
Cuando somos jóvenes todas las cosas nos parecen posibles.  Los problemas del mundo parecen tener solución; nuestro optimismo y nuestra inmensa energía de juventud se combinan para hacernos entusiastas e impacientes.  ¿Por qué nadie lo había notado antes?  Es tan simple: si tan sólo las personas se amaran unas a otras.
 
A medida que crecemos, aprendemos más acerca del complicado sistema que es el mundo.  Entendemos que todo se relaciona entre sí y que ninguna de nuestras sencillas soluciones de juventud enfoca siquiera los problemas.  De hecho, aprendemos que éstos no son tales, sino que son la manera en que funciona el sistema.  Si pensamos en cambiar esas características que consideramos problemáticas, tenemos que estar preparados para que todo cambie.
 
Si somos sabios, también sabremos cómo mantener ese embeleso, cómo encender nuevamente la creencia de que todo es posible.  No porque creamos en nuestro poder de cambiar la totalidad del mundo, sino porque esa visión es hermosa y nos da energía. 
 
Es posible que el fin esté a la vista, pero la jornada de hoy es todo lo que realmente tenemos.  Aprovechémosla al máximo.
autor desconocido

NO TE IMPACIENTES

NO TE IMPACIENTES

NO TE IMPACIENTES
 
No te impacientes, no te acalores peligrosamente a causa de lo que pueda acontecer.  No te impacientes, no te acalores sin necesidad.  Mantente en buen estado de ánimo, aún con causa justificada, la indignación no es una ayuda sabia. La indignación sólo calienta el exterior, no produce vapor. A un tren no le ayuda nada el que se calienten los ejes de sus ruedas; su calor es solamente una dificultad. 
Cuando los ejes se calientan es a consecuencia de una fricción innecesaria.  Hay superficies secas que se destruyen entre sí, cuando debieran mantenerse cooperando suavemente por medio de un cojín delicado de aceite.
 
Cuando nos enojamos, cierta clase de arena que podemos llamar desilusión,ingratitud, descortesía, se introduce en nuestra situación y refrena el trabajo y movimiento de la vida.  El rozamiento engendra calor y con el calor se producen las condiciones de mayor peligro.
 
No te acalores en vano, ese calor ante las faltas que otros cometen sólo logra que nosotros perdamos el rumbo, y que un incendio nos destruya, y en ese estado hasta perdemos el dominio de nosotros mismos.  Muchas veces no sabemos cómo, pero de pronto no nos reconocemos, sentimos que no somos los mismos, que fue tan fuerte el golpe, que despertó en nosotros rabia, y dolor, pero ¿qué logramos? Sólo hacernos más daño, quedarnos ahí mucho más debilitados.  Por eso tratemos de no perder la paciencia, de contar hasta diez o hasta cien, de salir y dar un paseo, de escribir sobre aquello que sentimos como si quien lo ocasionó estuviera frente a nosotros.
 
Nos decimos: No pude contenerme, exploté, me superó, perdí el control, y no nos damos cuenta que explotamos y quedamos convertidos en pequeños trozos que muchas veces no podemos juntar de nuevo para volver a ser como fuimos.  Y si nos supera, entonces el ser libera una energía mayor, que luego nos sentimos muy chiquitos, y al no contenernos vamos más allá de nosotros.  Por eso no nos conocemos, y perdiendo el control sólo estamos perdiendo el timón de ese barco tan valioso que es nuestra propia vida y al perderlo quedamos a la deriva.
 
Por eso dejemos que ese calor pase, que pase lentamente, porque nuestra vida es muy valiosa y vale ese esfuerzo.
 
Autor Desconocido    

TRISTEZA O ALEGRÍA

TRISTEZA O ALEGRÍA

TRISTEZA O ALEGRÍA

No cambio la tristeza de mi corazón por la alegría de la gente, ni mis íntimas lágrimas por una sonrisa. Prefiero que mi vida sea una lágrima y una sonrisa. Una lágrima que purifique el corazón, me revele los secretos de la vida y su oculto sentido, y una sonrisa que me acerque a los humanos. Una lágrima con la que pueda acompañar a los desdichados y una sonrisa que simbolice mi alegría en la vida.

Quiero morir anheloso y no vivir en el tedio. Deseo que haya en las profundidades de mi alma sed de amor y de belleza; porque miré y vi que los satisfechos son miserables esclavos de la materia; y escuché y oí que los suspiros del anhelante son más dulces que la mejor música.

Khalil Gibrán    

MIL CAMINOS PARA AMAR

MIL CAMINOS PARA AMAR

MIL CAMINOS PARA AMAR

Existen mil caminos para amar y cada quien encontrará el suyo, si se escucha a sí mismo.

No permitas que nadie te imponga su camino.  Nos falta valorar lo maravillosamente único que somos cada individuo, seguimos viendo y aceptando diversos procesos que tratan de hacer a todo el mundo igual.  "Cada camino es únicamente uno en un millón de caminos.  Por lo tanto, siempre debes tener en mente que un camino es solo un camino.  Si sientes que en este camino debes seguir, no necesitas dejar de seguirlo en ninguna circunstancia.  Cualquier camino es solo un camino.

No existe afrenta ni para ti ni para los demás si lo dejas, si eso es lo que tu corazón te dice que hagas.  Sin embargo, tu decisión de seguir un camino o de dejarlo, debe estar libre de temor o ambición.  Te advierto: mira cada camino cuidadosa y deliberadamente.  Inténtalo tantas veces como pienses que sea necesario.  Después pregúntate a ti mismo y solo a ti lo siguiente:  ¿Tiene ese camino un corazón?  Todos los caminos son iguales, no conducen a ninguna parte.  Son caminos que atraviesan el matorral o van al matorral o pasan por debajo del matorral. 

¿Tiene este camino un corazón?  es la única pregunta a plantear.  Si lo tiene, entonces el camino es bueno.  Si no lo tiene, no vale la pena.  Si tu camino es el amor, la meta no tiene importancia, el proceso tendrá corazón."  Solo puedes ser "real" en tu camino. 

Lo más difícil del mundo es tratar de ser algo que uno no es.  Lo más fácil en el mundo es ser tú mismo.  Lo más difícil es ser lo que otra gente quiere que seas.  No permitas que te coloquen en esta posición.  Encuéntrate a ti mismo, averigua quién eres, sé como eres, y entonces podrás vivir con sencillez.

"Este soy yo. Acéptame como soy con todas mis vulnerabilidades, con toda mi tontería, etc.  Y si no puedes, entonces solo déjame ser."  Sé el creador de tu propio destino.  Yo forjo mi vida y nadie más lo hace por mí, debo enfrentarme a mis propias carencias, errores, transgresiones.

Y mañana es otro día y debo decidir levantarme temprano de la cama y vivir nuevamente.

Leo Buscaglia   

UN NUEVO AMANECER

UN NUEVO AMANECER

UN NUEVO AMANECER

Hoy me di un tiempo para pensar la vida: !En mi vida!  Entonces decidí que:

    A partir del próximo amanecer, voy a cambiar algunos detalles para ser cada nuevo día un poquito más feliz.  Para comenzar, no voy a mirar para atrás.  Lo que pasó es pasado.  Si erré, ahora no voy a poder corregirlo.  Entonces, ¿Para qué remover lo que pasó?  Sí, reflexionar sobre esos errores para hacer de ellos un aprendizaje para "mi hoy".  No todas las personas que amo retribuyen mis cariños, como "a mí" me gustaría, ¿y qué pasa?  

    A partir del próximo amanecer voy a continuar amándolas, pero no voy a tratar de cambiarlas.  Puede ser que fuesen como me gustaría que fuesen y dejasen de ser las personas que amo.  Eso no lo deseo, es mejor si yo cambio mi modo de verlas, y respeto su modo de ser.  ¡Pero no voy a desistir de mis sueños! 
 
    A partir del próximo amanecer, voy a luchar con más garra para que ellos se cumplan, pero va a ser diferente.  ¡Voy a ser feliz!  Ya no voy a parar mi vida porque lo que deseo no sucede, porque un mensaje no llega, porque no oigo lo que me gustaría oír.  Voy a crear mi momento, voy a ser feliz ahora, tendré otros días por delante.  Nunca más daré importancia a los problemas que aún no consigo resolver.  

    A partir del próximo amanecer, voy a agradecer a Dios por todos los días, por darme fuerza para vivir, a pesar de mis problemas.  Dejaré de sufrir por lo que no consigo tener, por lo que no oigo o no veo, o por el tiempo que no tengo.  Tampoco sufriré más por anticipado, pensando siempre lo peor.

    A partir del próximo amanecer, sólo voy a pensar en las cosas buenas que tengo.  Mis amigos y mi familia nunca más necesitarán darme un hombro para llorar.  Voy a aprovechar su presencia para sonreír, para cantar, y repartir felicidad.

    A partir del próximo amanecer voy a ser yo mismo.  Nunca más voy a sonreír sin ganas, ni diré palabras amorosas sólo porque creo que los demás quieren oírlas.

    A partir del próximo amanecer, voy a vivir mi vida, sin miedo a ser feliz.

Autor Desconocido